LABORATORIO DE DIBUJAR Y ESCRIBIR por ANTHI KOSMA

En este laboratorio se producen y se exploran imágenes gráficas y literarias y se reflexiona sobre sus modos de hacer y sus técnicas imaginarias. La escritura, sea libre -gesto- la del dibujar o más precisa-significativa- la del escribir, se investiga como generadora de ideas y formas, en general, como liberadora de la creatividad.

En estas sesiones las artes de dibujar y escribir se aproximan desde una versión más contemporánea donde se funden y se exploran más allá de reglas estrictas y procesos de representación clásica y precisa.

El dibujar como lenguaje común y el escribir como un modo de dar sentido se usan en este laboratorio para comunicar/se, expresar/se, comprender/se y finalmente para asombrar/se y extrañar/se con lo que cada uno lleva escondido en un estado latente.

OBJETIVO:
Descubrir y expresar capacidades gráficas y literarias y en general activar una creatividad que está en estado latente. Liberar la dinámica de cada uno, renovar sus maneras creativas y ofrecer una serie de interpretaciones personales en torno a su obra. Al finalizar el alumno contará con un portfolio en formato de blog o publicación online con 4 ensayos y 4 series de imágenes.

DIRIGIDO A:

Se dirige a los que todavía no han decidido si son de las letras o de las imágenes. Pero también se dirige a los que se consideren soñadores, apasionados de la vida, que en sus procesos artísticos investigan la “anatomía de la inquietud”, quieren combinar lo digital con lo analógico y buscan el “extrañamiento del mundo” y de uno mismo.

Adecuado para estudiantes, artistas, tesistas de licenciatura y maestría en artes visuales y plásticas, arquitectos y en general a artistas multidisciplinarios que trabajan con las imágenes gráficas y literarias.

 

 

Fechas: Febrero 21 del 2018  al  Marzo 27 del 2018
Duración:  20 horas de acción educativa.
Inscripción: CERRADO
Imparte:  Anthi Kosma
Cupo máximo: 25 personas
Idioma: Español
Valor: $3,750.00 MXN (197 Dólares – 167 Euros aproximadamente)
Informes: llenando el formulario que encuentras arriba.


Tendrás 20 horas de acción educativa significativa y de calidad distribuidas en 4 semanas que incluyen materiales didácticos (videos, lecturas y otros), foros de reflexión, actividades de lecto-escritura, un video-encuentro grupal con el tutor/a y tus compañeros y retroalimentación de parte del tutor/a para que tengas una mejor experiencia y aprovechamiento.

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BECAS-DESCUENTOS DISPONIBLES


 

UNA MIRADA A LAS NARRATIVAS URBANAS DE TALLER MULTINACIONAL

UNA MIRADA A LAS NARRATIVAS URBANAS DE TALLER MULTINACIONAL

En el taller de narrativas urbanas damos cuenta de los diversos matices de la ciudad contemporánea, en una ruta que va de lo personal a lo colectivo. Lo hacemos a partir de ejercicios de autoconocimiento, de percepción sensorial del espacio y de reconstrucción de trayectorias individuales en el espacio urbano.

Para aproximarnos a la dimensión espacial de los acontecimientos nos acompañados del pensamiento de Yi Fu Tuan y el catalán Joan Nogué, quienes concibe al lugar como un mundo de significados culturales construidos desde subjetividades ancladas en la percepción, lo sensorial y la imaginación, y en condiciones diferenciales como la memoria, la edad, el género, la experiencia y el conocimiento. En el taller, integramos herramientas de las ciencias sociales y las humanidades, del periodismo y las artes visuales. Sin embargo, el objetivo no está puesto en la construcción del dato ni en su comprensión académica, sino en la construcción de productos creativos que exploren las dinámicas socioespaciales y el papel del sujeto a partir de dos ejes: tiempo y espacio.  Uno de nuestros principales objetivos es la construcción de un corpus de representaciones estéticas de la ciudad latinoamericana, en distintas latitudes, que la problematicen y la reflexionen. Así, los materiales que hoy compartimos son la evidencia que queda de la experiencia de confrontarse con el espacio.

Christian Zúñiga

Catalina Pelaez

Julieta Mauricio

Julieta Mauricio 2

Alexis Pavón

Maria Augusta Guzmán Zambrano

Video

Yunuén Sariego

EJERCICIO FINAL DE LOS PARTICIPANTES DEL SEXTO CÍRCULO DE LECTUA.“Otro Mundo Es Posible ¿Qué Puede El Arte?, De Aurora Fernández-Polanco”

EJERCICIO FINAL DE LOS PARTICIPANTES DEL SEXTO CÍRCULO DE LECTUA.“Otro Mundo Es Posible ¿Qué Puede El Arte?, De Aurora Fernández-Polanco”

En este Círculo de Lectura revisamos un texto proveniente de la revista “Estudios Visuales”, Otro mundo es posible ¿qué puede el arte? Con este texto tuvimos la oportunidad de profundizar en la perspectiva del arte desde los estudios visuales, pasamos por las teorías de Benjamín y Susan Buck-Morss, investigamos términos como percepción háptica, anestesia, cultura visual, mundo-imagen e imagen-superficie, entre otros.

Esta revisión nos sirvió para hacer un mapa conceptual colaborativo para pensarnos la recepción y la contemplación en el mundo actual, tanto como productores como consumidores que somos de contenidos visuales gracias, principalmente a los nuevos masivos de comunicación. Con esta información se escribieron ensayos que hablaran de la relación con el como, producción y distribución de las imágenes en la vida de cada participante.

Las reflexiones generadas al finalizar el curso han sido muy interesantes, pensándose en la forma de producción y recepción de las imágenes, pero sobre todo en la influencia que estos procesos juegan en la vida de las personas, en el diálogo que se produce entre imagen (como información) y quienes la reviven, y las consecuencias de este proceso.

Sara Lazarin

Glosario Otro Mundo es Posible – (click en la imagen)


Mapa Conceptual de Lectura – (click en la imagen)


Ensayo Final

Trabajo Final
Pilar Salado

 

Trabajo Final
Diana Manrique García

 

Trabajo Final
Ana Saryvi Riva Palacio Villagrana

 

Trabajo Final
Karla  Sanchez 

 

Trabajo Final
Patricia Benfele

¿QUÉ PASA EN EL CURSO DE SEMIÓTICA DE TALLER MULTINACIONAL?

La vivencia que he experimentado  durante el tiempo que he impartido  los cursos  en el Taller Multinacional es de mucha gratificación. En el caso de Semiótica fue todo un desafío,   ya que impartir una materia compleja y extensa en conceptos y  contenidos fue un reto.  El sintetizar los contenidos y bajarlos a un plano didáctico fue una tarea compleja, pero  valió el esfuerzo, los alumnos comprenden en poco tiempo esta disciplina  de los signos, a diferenciar las distintas fuentes  teóricas, sus  principales  conceptos, para luego poder aplicarlos a piezas de comunicación concretas.

En el caso de estos trabajos, se expuso al alumno dos piezas artísticas de diferentes estilos y épocas, y que pudieran realizar un análisis semiótico e interpretación hermenéutica de las mismas, que distinguieran los tipos de signos, los planos de funcionamiento y lo que nos quiso expresar el autor  a través de la obra en referencia a la época en que vivió.

Diego Santini

Trabajo Final
Marisela Becerra

Trabajo Final
Ana Cristina de la Hoz

Trabajo Final
Gloria Velilla

HABITAR LA SOLEDAD: REFLEXIONES ACERCA DEL TIEMPO, LA MUERTE Y LA CREATIVIDAD por Soledad Lacorte

HABITAR LA SOLEDAD
Reflexiones acerca del tiempo, la muerte y la creatividad

  1. TIEMPO

Acerca del instante.
Habitar el presente.
Procesos cíclicos.

2. MUERTE

Vivencia de la muerte La muerte del otro.
Eternizar la muerte.

3. CREATIVIDAD

Crear y creer ante la muerte Vivencia creativa.
Diálogo entre la muerte el tiempo y el arte.

INTRODUCCIÓN

El tiempo es una discontinuidad de instantes y su duración una construcción que carece de realidad absoluta y que sólo el hábito permanente permite su repetición y hace que se lo pueda experimentar.
Nuestras representaciones mentales sugieren una aparente realidad del mundo y el tiempo encuentra su concreción y su campo de resonancia en el ser y en los objetos, pero éstos en calidad de impermanentes perecen por necesidad, porque al ir cambiando con el devenir ya nos son los mismos.
Sin embargo el hecho de caracterizar todo lo existente como perecedero y cambiante nos pone en la obligación de encontrar un absoluto en el cual se pueda fluir para entender el tiempo. Es a partir de esto que entre el espacio y el sujeto se establece una relación.
El sistema cíclico de entender el tiempo concibe tres fases de la existencia, la creación, la preservación y la destrucción. Asociados a pasado, presente y futuro respectivamente. En el intento de entender la ciclicidad y el juego entre lo creado y lo destruido se pone en duda a cuál de los momentos pertenecen, si al pasado o al futuro, pero con la contradictoria convicción de que no se puede asegurar si ambos existieron o existirán.
El tiempo es tal porque se basa la acción, en el ser y en el ser en relación a otro. Es en esta instancia donde comienzan a relacionarse la idea de la muerte y creación al concepto de tiempo. En tanto que estamos empujados a la vida y al ser, y porque en el misterio que conllevan estas relaciones es donde se quiebra la forma de percibir y concebir la existencia.
Temporalizar el devenir permite encontrar sentido en la alteridad, en el otro. La muerte en sí misma no ofrece la condición para entender el tiempo pero si deja claro que es con la presencia de otro donde encuentra una referencia, porque es a partir de ahí desde donde cuestiona desde y hacia lo más profundo.
En este debate entre el tiempo y la muerte es que se instala el arte, con la idea de poder llegar a comprender esta dualidad o por lo menos transformarla. La creación artística se da en un presente consciente de sus instantes pero que también tiene su origen en el pasado y en imágenes internas que son la sumatoria de experiencias y percepciones.
A través de las metáforas y de infinitos recursos intenta adentrarse en el futuro, para instalarse nuevamente en el pasado y volver a gestarse. Es en esta intención donde empieza el circuito infinito de búsquedas y desencuentros entre vida y muerte como entidades inseparables.


  1. TIEMPO

Acerca del instante

«¿El próximo instante está hecho por mí? ¿O se hace solo?
Lo hacemos juntos con la respiración.»1

Todo está pensado en torno a la temporalidad, es temática constante en el imaginario humano.
El tiempo sólo tiene una realidad, la del instante, suspendida entre dos nadas; para poder renacer, antes tendrá que morir, no puede trasladar su esencia de un instante a otro, cada instante tendrá una nueva dimensión.
Cada instante se vive y se mueve en soledad y mediante su fuerza creadora nos aísla de uno mismo y de los demás en el pasado, ya que lo va deshaciendo y, en cuanto al futuro, nos lo muestra como un espacio inasible.
Únicamente tenemos conciencia del presente en el presente y sólo en él, es el único terreno donde se pone a prueba la realidad. El pasado que ronda como un fantasma y la ilusión del porvenir son ecos inconscientes que el presente intenta igualar pero sin lograr más que mencionarlo, y aún así el instante que acaba de sonar no es posible conservarlo en su individualidad.
Pero si se quiere consagrar al instante como elemento primordial solo es posible confrontándolo con la noción de tiempo. El tiempo está en la fuente misma del impulso vital, pero lo que realmente explica la vida de una manera indirecta es la duración. A su vez la duración está hecha de instantes sin duración, Bachelard lo explica así con palabras de Roupnel:

“Nuestros actos de atención son episodios sensacionales extraídos de esa continuidad llamada duración.   Pero la trama   continua,   en que nuestro espíritu borda dibujos discontinuos de actos, no es sino la construcción laboriosa y facticia de nuestro espíritu. Nada nos autoriza a afirmar la duración.”2

Entonces la duración no es sino una construcción que carece de realidad absoluta y que imita la permanencia mediante la memoria, la imaginación y otros procesos similares.
La permanencia y duración del tiempo se lo experimenta en la repetición de instantes, del hábito. Nuestras configuraciones mentales sugieren una realidad posible, que solo encuentra concreción en el instante y es en el ser donde encuentra su campo de resonancia, además, necesita de la acción del ser, sólo en el presente momentáneo el ser es tal. No podemos hablar de su identidad ni de la del yo ni de la del ser ni del siendo por fuera de la síntesis realizada por el instante.

Soledad Lacorte “Nada puede esconderse eternamente”
Collage 35x50cm.
Año 2016

Habitar el presente

“¿Mi tema es el instante? Mi tema de vida. Intento estar a su nivel, me divido millares de veces en tantas veces como los instantes que transcurren, tan fragmentaria soy y tan precarios los momentos, sólo me comprometo con la vida que nace con el tiempo y que crece con él; sólo en el tiempo hay espacio para mí.”3 

Para que el tiempo se sujeto de experimentación hace falta otro elemento: el espacio donde medir el tiempo y su transcurrir, del mismo modo no puede haber espacio alguno que no exija la génesis del devenir. El ser entonces es una entidad conformada por un elemento temporal y uno espacial. Pero aún en esta relación entre espacio y tiempo no se puede pensar en una linealidad, el orden ya se presenta como una necesidad del hombre y por el contrario el azar tiene mucha mas injerencia, no es posible esconder el caos bajo un aparente orden, tal vez el problema radique en querer medir en términos lineales cuando en realidad muchos fenómenos se presentan en forma cíclica. El tiempo está vacío de duración, es imposible retenerlo o contenerlo. Lo que ocurre esta fuera del tiempo, no transcurre, siempre está aquí, desplegado en una verticalidad, ajeno al concepto del tiempo lineal.
En palabras de Fredy Parra, en su escrito acerca Emmanuel Levinas:

“El tiempo no es una simple experiencia de duración, sino un dinamismo que nos lleva, más que a las cosas que poseemos, a otra parte. Como si, en el seno del tiempo, hubiera un movimiento hacia más allá de lo que es igual que nosotros. El tiempo como relación con la alteridad inalcanzable y, así, interrupción del ritmo y de sus retornos”4

Para construir un instante complejo y reunir en él un gran número de simultaneidades es necesario romper la continuidad lineal del tiempo. En este dinamismo constante del tiempo es en el que permanentemente estamos creándonos a nosotros mismos.

Procesos cíclicos

“Pero eternamente es una palabra muy dura; tiene una «t» granítica en medio. Eternidad, porque todo lo que es no ha empezado nunca. Mi pequeña cabeza tan limitada estalla al pensar en algo que no empieza y que no termina, porque así es lo eterno. Felizmente ese sentimiento dura poco porque yo no soporto que perdure y si continuase me llevaría al desvarío. Pero mi cabeza también estalla al imaginar lo contrario, algo que hubiese empezado: porque ¿dónde comenzaría? Y que terminase: pero ¿qué vendría después de terminar? Como ves, me es imposible profundizar y apoderarme de la vida porque es aérea, es mi leve hálito. Pero sé muy bien lo que quiero aquí: quiero lo no concluido. 5

¿Cuál es el vínculo entre instantes? ¿Qué nos indica qué es el presente? ¿Cuál es el intervalo que existe entre uno y otro, entre discontinuidad temporal y movimiento temporal?
Es en este movimiento dinámico y vertical en el cual se inscribe el hombre. El tiempo va más allá de una simple experiencia de dinamismo o duración, nos lleva a otra parte, como si en su esencia hubiera un movimiento diferente a nosotros mismos más relacionado con la alteridad inalcanzable e inubicable y así con la interrupción del ritmo y sus retornos.
La alteridad de este presente pasado y futuro me viene y se afirma desde otro. Cuando el yo busca afirmarse e identificarse consigo mismo la alteridad lo lleva en un movimiento insoslayable hacia la soledad, en la cual la simple intención de la libertad no lo arranca de ella si no que ratifica el hecho de que está para siempre consigo mismo. El otro no solo redefine la soledad sino que abre sentido a estas dimensiones temporales.
El tiempo es un dinamismo que va más allá de la experiencia de la duración. Este dinamismo del tiempo es definido por el budismo como un proceso cíclico, desde este punto de vista todo movimiento eventualmente podría volver a suceder.
Desde esta visión la escuela budista denominada Madhyamaka dice que el tiempo no es sustancia ni realidad, no tiene una existencia real pero sí una convencional. Las cosas dependen de otras y así sucesivamente. El pasado el presente y el futuro no tienen una naturaleza intrínseca y sostienen la impermancencia de todo objeto y su naturaleza propia.
La escuela Madhyamaka describe tres puntos u objetos de moción: el espacio que ya se ha cruzado, el que está siendo atravesado y el que aún no se cruza. A su vez los sujetos de moción se clasifican en tres tipos: el que se ha movido, el que se mueve, el que aún no se mueve.
Paralelamente a este sistema cíclico concibe tres grandes fases de la existencia del universo: la creación, la preservación y la destrucción. La preservación puede asociarse a lo que es o está siendo pero la creación y la destrucción son más complejas ya que en apariencia la creación se correspondería con un pasado y la destrucción con un futuro. Sin embargo lo creado es también futuro, lo nuevo se sitúa en tiempo futuro, donde se crea lo que no hay ahora, es futuro respecto al pasado y la destrucción por su parte supone la eliminación de lo que hay o hubo, de este modo puede estar en el pasado o en el futuro.
Así pasado y futuro; creación y destrucción parecen hallar cierta equivalencia, por lo tanto es imposible asegurar su existencia. El único punto de acción es el ser y también su punto de afirmación. Existe, pero en calidad de impermanente.
La impermanencia es la cualidad central de la existencia en donde todo cambia y nada se mantiene igual. Es la capacidad de la realidad de mantenerse en un mismo lugar estado o calidad. Un punto de delicado equilibrio entre aferrarse y no aferrarse.
La impermanencia propone de alguna manera incorporar como parte de la vida la idea de la muerte, no como final sino como parte de un movimiento natural.
Desde la filosofía budista Nagarjuna se dedican a erradicar la noción de naturaleza permanente   del   tiempo  y   sus   tres   componentes   y   aunque   el   tiempo puede descomponerse hasta el infinito no existe átomo indivisible, en consecuencia no puede existir ninguna esencia.
Pero si lo que llamamos tiempo es un devenir entonces existen cambios y por ende transformación, entonces ningún cuerpo existe igual en los tres tiempos. Nada está estático en un absoluto. Intentar ordenarlo es imposible, debajo de su orden figurado existe un caos, el único orden posible es el de la ciclicidad. No hay nada en el futuro que no haya estado en el pasado, al menos como semilla.


2. MUERTE

Vivencia de la muerte 

“Te escribo en la hora exacta en sí misma. Me desarrollo sólo en lo actual. Hablo hoy –no ayer ni mañana–, pero hoy y en este mismo instante perecedero. Mi libertad pequeña y enmarcada me une a la libertad del mundo; pero ¿qué es una ventana sino el aire enmarcado por escuadras? Estoy ásperamente viva. Me voy, dice la muerte sin añadir que me lleva consigo. Y me estremezco con la respiración jadeante por tener que acompañarla. Yo soy la muerte. Es en éste mi ser mismo donde se da la muerte, ¿cómo explicártelo? Es una muerte sensual. Como muerta ando por entre la hierba alta bajo la luz verdosa de los tallos; soy Diana la cazadora de oro y sólo encuentro huesos. Vivo de una capa subyacente de sentimientos: estoy viva a duras penas.”6

A través de conocer la muerte como fenómeno, como acontecimiento natural es que podemos abordar también la vida. Sin embargo hablar de ello significa conectar con aspectos que alguna nos es muy difícil dimensionar y que tal vez sea algo que no lleguemos a entender.
No vivimos para experimentar la muerte, esta no altera el mundo sino que lo termina. Nadie puede sufrir ni experimentar su propia muerte. Es incomprensible, podemos estudiarla y prepararnos pero nuestra propia muerte nos trasciende. Desde nuestra visión y vivencia nos damos cuenta que cuando estamos muriendo no podemos darnos cuenta de que ya morimos, no nos es experimentable. Podemos saber que estamos en el proceso pero no vivimos nuestra muerte completa. La ciencia puede explicar procesos físicos y puede decir como ocurren las cosas en el mundo pero jamás podrá decirnos como es que el mundo existe, como es que la realidad existe, por eso, es ahí donde aparece una actitud mística para intentar responder esas preguntas. Aún así, lo místico no intenta responder como son las cosas en el mundo, sino que el mundo exista. La filosofía tampoco lo hace, pero lo que sí hace es volvernos conscientes de los límites de la razón y al hacernos sentir esos límites insuperables nos demuestra que los de nuestra propia vida son literalmente invivibles e inefables.
En todo este recorrido lo que inspira cierto temor son las representaciones anticipadas que hacemos de la muerte.
La cultura además moldea la forma en que pensamos acerca de la muerte, puede ser vista como un enemigo que hay que conquistar o como parte indivisible de la vida. La cultura da forma también las experiencias de las pérdidas y los rituales que las rodean. Sin embargo la relación que cada uno establece con la muerte se teje en el plano más íntimo, a través de la consciencia personal.

Soledad Lacorte “Nada puede esconderse eternamente”
Collage 35x50cm.
Año 2016

La muerte del otro

“Nosotros; ante el espectáculo de la muerte.”7

El sufrimiento es irremisible del propio ser, nos empuja a la vida y al ser pero también nos acerca a la proximidad de la muerte.
La muerte como misterio supone un quiebre del modo de percibir la experiencia, la muerte es una gran incógnita.
El hecho de que la muerte se escape al presente remite a su incomprensión y nos lleva al punto donde ya no podemos poder, es la imposibilidad de tener un proyecto.
Ante la experiencia de la proximidad de la muerte estamos en relación con algo que es absolutamente otro. Como se hace para seguir siendo sí mismo en medio de una existencia a la que inevitablemente le acontecerá morir.
Solo se enfrenta a esa situación en la relación con el otro. Nos encontramos con la muerte en el rostro de los demás. Esta me concierne, me cuestiona desde lo más profundo y afecta la identidad, no cabe entonces sino responsabilidad.
Cada muerte es única como la presencia de cada persona, la intención de la necesidad de la muerte surge a continuación. El otro se convierte en símbolo de todos los demás, donde la experiencia de la muerte del otro no puede ser la propia pero su significación es tan insondable que pertenece a la experiencia personal.
La muerte no puede separarse del misterio del amor y de los vínculos, la muerte del otro no es sólo un saber sobre la muerte, sino una vivencia intensa que desarticula cualquier intento de racionalizarla.

Eternizar la muerte

“Pinto ideas, pinto el más inalcanzable «para siempre». O «para nunca», da igual.”8

Frente a la muerte y más particularmente frente a la muerte de otro cercano se ponen en juego aspectos muy sutiles y conexiones muy profundas. Acompañar a morir puede ser un momento trascendental o solo una faceta más de la vida.
Cuando morimos, todas las pérdidas que podríamos experimentar se combinan en una sola perdida, total, en todo su sentido.
Vivir la proximidad de la muerte desde un lugar de compromiso con uno mismo, con los otros y con la naturaleza es una gran oportunidad para llegar al entendimiento con la propia vida, del modo más inspirador y transformador, para acercarse a su verdad.
Asistir a quien está muriendo es un comienzo para volvernos libres de temor y responsables respecto al propio morir. Afrontar los propios miedos permite ayudar a otra persona a exponer sus temores a aceptar lo que han sido o lo que han hecho.
Aprender a soltar y soltarse en ese momento constituye un acto de libertad inmenso. Vivimos en este campo del tiempo, pero lo que se refleja en él es la manifestación de un principio eterno. La experiencia de lo eterno, sea lo que sea la eternidad, está aquí.


3. CREACIÓN

 Crear y creer ante la muerte

 “Debería existir una pintura totalmente libre de la dependencia de la figura –el objeto– que, como la música, no ilustra nada, no cuenta una historia y no lanza un mito. Esa pintura se contenta con evocar los reinos incomunicables del espíritu, donde el sueño se convierte en pensamiento, donde el trazo se convierte en existencia.”9

Cuando se tiene una experiencia del misterio, se sabe que hay una dimensión del universo que no es lo que nos llega a través de los sentidos. Vivir en algo más grande que la dimensión humana o tan inevitable como la muerte, nos lleva a personificar o simbolizar estas fuerzas naturales.

Vivir este campo del tiempo en donde lo que se refleja es la manifestación de un principio eterno, como es la búsqueda de trascendencia, la experiencia de lo que se es, es plasmada en un plano simbólico.
Pero la eternidad no pertenece al tiempo, está mas allá de él, es sobre la experiencia que de él tenemos que todo sucede. Poder ver detrás de los fragmentos del tiempo y de las rendijas que se nos aparecen es una de las funciones del arte, del éxtasis de estar vivo.
Entre dos instantes en el que se abre todo el intervalo, todo el abismo que separa el presente y la muerte es en el que queda siempre un lugar para la esperanza.
En las imágenes visuales se relacionan muerte y tiempo. La representación es puro presente y la persona que piensa por la representación es un ser que escucha su pensamiento y su corazón.
La alteridad entre pasado, presente y futuro tiene su correlato en la visión del tiempo que juega entre creación, preservación y destrucción. Formas de ver y entender el tiempo inherentes también a la creación artística que viene a sumar algo absolutamente nuevo a la manera de vivir el tiempo y que tiene que ver con trascender y trascenderse en el afuera y para otros.
La muerte y el arte mantienen una relación muy estrecha, el arte en todo el despliegue de creatividad encuentra mil maneras diferentes de acercarse a la representación de la ella.
En la creación se gesta la idea en profundo contacto con lo que nos antecede, creamos a partir de un horizonte de vivencias que nos constituyeron y nos constituyen.
Los tiempos o temporalidades en el espacio creativo son el resultado del entrecruzamiento simultáneo de varios tiempos, internos y externos.
En la creación se articula lo dado, lo imposible y los posibles y se trabaja en la reorganización en todos los sentidos de estas instancias. Convocando así a redes de sentido que se relacionan con la instancia de preservación y vinculadas al presente, estos elementos se constituyen abiertos a múltiples significados y en ellos coexisten diferentes rostros de la temporalidad.
Cuando la creación se vincula con el futuro o destrucción de la temporalidad, es la forma que tiene de resignificarse y gestar nuevas posibilidades. La destrucción o desconstrucción son una incógnita ya que los recorridos y recursos de la creatividad son infinitos en cuanto a su peculiar manera de procesar y expresar el sentido final.
En el acto creador ser y deseo pactan por un instante para volver luego a ese perpetuo desgarramiento del ser entre pasado y futuro. Las imágenes que emergen constituyen el lenguaje íntimo que nos permite arribar a diferentes niveles de autoconocimiento. De alguna manera el caos bajo el cual vivimos encuentra un ámbito en el cual puede expresarse libremente así como también puede encontrar un cierto orden. Pero en la ciclicidad nada tiene un orden fijo, por lo tanto lo que ayer fue semilla y hoy expresión puede ser que mañana vuelva a su origen o se esfume dando paso a otras posibilidades.
En la condensación de lo finito y lo infinito, a la cual podemos denominar inagotabilidad se abre paso una infinitud que no excluye la muerte, sino que la incluye como momento donador y transformador de forma.
Una eternidad intensiva que no es lo contrario de infinito.

Vivencia creativa

“No quiero preguntar por qué se puede preguntar siempre por qué y seguir siempre sin respuesta: ¿consigo entregarme al expectante silencio que sigue a una pregunta sin respuesta? Aunque adivine que en algún lugar o en algún tiempo existe la gran respuesta para mí. Y después sabré cómo pintar y escribir, después de la extraña pero íntima respuesta.”10

La improvisación es una de las llaves maestras de la creatividad. La creación espontánea surge de nosotros mismos y de nuestra particular originalidad. No todo puede expresarse en palabras, hay niveles preverbales que tienen que ver con el espíritu y que para abordarlos tenemos recursos internos con los cuales iniciar un trabajo lúdico. La improvisación es extemporánea, eso significa que está fuera del tiempo y a su vez desde él se alimenta; de lo inesperado de la vida.

 

Soledad Lacorte “Nada puede esconderse eternamente”
Collage 35x50cm.
Año 2016

El secreto que conlleva vivir la experiencia creativa es la de develar la zonas oscuras y de temor que llevamos dentro y liberar al mismo tiempo un lenguaje interior que va a encontrar su reflejo en la obra. Descubrir que en el juego entre improvisación y concreción surge la libertad y la posibilidad de trascender es lo que habilita la posibilidad de experimentar la vida y entregarse a ella aún estando cerca de morir. Permite expandir horizontes internos, elaborar y resignificar los miedos y conflictos.

“Procesos creadores impulsan arribos a diferentes niveles de conciencia, establecen aprendizajes en acceso y en el trabajo con esos niveles de conciencia, por los cuales el pensamiento que activan, la sensibilidad y los contenidos de imágenes   que emergen, constituyen mundos en estado de renacimiento, descubrimiento e incesante expansión.”11

Las imágenes creadas que surgen de la intuición forman parte de del inconsciente colectivo, se suman al incesante flujo de expresiones individuales. Estas expresiones son el fruto de la conexión con el presente y sólo en el presente es que se manifiestan. Contienen en sí mismas un instante que empieza a circular en el tiempo para atravesarlo y dar sentido el hecho de terminalidad con el que estamos en el mundo.

Diálogo entre la muerte el tiempo y el arte

“El mundo por un instante es exactamente lo que mi corazón pide. Estoy dispuesta a morirme y a constituir nuevas composiciones.”12

La razón de la obra es trascender el tiempo, la angustia frente a la muerte y la idea de mortalidad del ser humano. Ante la inminencia de la muerte se abre el campo de la creatividad porque el ser intenta permanecer en el tiempo, en el presente y en la memoria colectiva. La huella personal en las obras enlaza los tiempos; parte de la fugacidad de la vida surge como metáfora del deseo inconsciente de escapar a la muerte.
La linealidad pierde su sentido. La obra pasa a ser un instante en el que se concretan todos los instantes. Una mirada de estabilización momentánea en un determinado tiempo y lugar.
La angustia de durar que plantea la individualidad está ligada a la integración de la existencia; al mundo de las cosas que es canalizado en las producciones.
La obra es la encargada de vincular el tiempo biológico y el tiempo histórico, el tiempo interno y el tiempo externo en una sincronía incesante, manteniendo viva la memoria a través de esa impronta que evoca la ausencia.
En la necesidad de vincular lo que nos es propio como lenguaje y su representación tomamos contacto con nuestra soledad, en ella esta nuestra verdad, desnuda de apariencias, aguardando para ser expresada. Cuando se habita en la soledad desde la responsabilidad con uno mismo, nuestro espacio interno se enriquece y empezamos a escuchar con nuestra claridad nuestra propia voz.


CONCLUSIÓN

Mañana o la próxima vida, nunca sabremos lo que llegará primero.
No existe nada que sea constante, nada posee el carácter de duradero, lo que produce angustia al afrontar la muerte y la fugacidad del tiempo es que ignoramos el sentido de la impermanencia.
El universo entero es transformación constante, la impermanencia lo constituye y nos constituye. No existe nada que podamos calificar de sólido o duradero. Sólo el instante presente nos pertenece realmente y aún siendo así, es imposible retenerlo.
Cuando aceptamos la muerte transformamos lo que nos sucede y la forma de habitar nuestro aquí y ahora. La vida está hecha de muertes y nacimientos constantes, como una danza del cambio. En todo momento se oye el sonido de la impermanencia, hasta los pequeños cambios son pequeñas muertes. A su vez genera temor porque puede parecer que nada es real, sin embargo en el fondo es generadora de un movimiento vital intenso desde lo más infinito como el universo hasta lo más íntimo y espiritual que nos constituye. Entramos en consonancia con nuestra soledad, sola, pero no desolada. Existe algo que sobrevive a la muerte y al sentido de estar vivo, difícil de conceptualizar y catalogar y tiene que ver con nuestra manera única de experimentar el misterio del presente. Y si además tenemos la posibilidad de que nuestras representaciones y relatos internos encuentren materialidad en el afuera a través de la creación de nuevos lenguajes, propios y originales de cada uno, la vivencia que tenemos de la muerte y el tiempo puede cambiar radicalmente de sentido. El arte es un terreno fecundo para tomar conciencia y el sujeto creador está inmerso en actos de libertad; activa una red de relaciones inagotables en la cual él se instaura como eje en su propio estar vivo y puede construir así su propio lenguaje simbólico, puede navegar mar adentro, a la deriva, pero no a ciegas. Vivir con la muerte cómo limite nos obliga a cambiar nuestros propios límites y no se trata de romperlos para ser libres nada más, sino para trascenderlos.

1 Clarice Lispector, “Agua Viva”. Ediciones Siruela. 1973

3 Lispector, Clarice, “Agua Viva”, Ediciones Siruela. 1973

4 Parra, Fredy, “EL Tiempo,el Otro y la Muerte a través de Emmanuel Levinas”, Teología y Vida. Vol. L.2009. p 575

5 Lispector, Clarice, “Agua Viva”, Ediciones Siruela. 1973

6 Lispector, Clarice, “Agua Viva”, Ediciones Siruela. 1973

7 Clarice Lispector, “Agua Viva”, Ediciones Siruela. 1973

8Lispector, Clarice, “Agua Viva”, Ediciones Siruela. 1973

9 Lispector, Clarice, “Agua Viva”, Ediciones Siruela. 1973

10 Clarice Lispector, “Agua Viva”. Ediciones Siruela. 1973

11 Fiorini, Héctor Juan, “El Psiquismo Creador”, Editorial Paidós Psicología Profunda. 1995. p. 65

12 Clarice Lispector, “Agua Viva”. Ediciones Siruela. 1973

Bibliografía

Bachelard, Gastón. “La Intuición del Instante”. Fondo de Cultura Económica. (1932) Campbell, Joseph. “El Poder del Mito”. Colección Reflexiones. Emece Editores. (1991) Fiorini, Héctor Juan, “El Psiquismo Creador”, Editorial Paidós Psicología Profunda.1995

Lispector, Clarice “Agua Viva”. Ediciones Siruela. (1973)

Muñoz. Adrián, “Kalacakra: breves consideraciones en torno al tiempo” Acta Poética 32-2 (2012)

Nachmanotvich, Stephen “Free Play. La Improvisación en la Vida y en el Arte”. Editorial Paidós. Entornos 1 (2009)

Olivé León, “La Muerte. Algunos Problemas Filosóficos” Revista Ciencias. N° 38 (1995)

Parra Fredy. El tiempo, el otro y la muerte a través de Emmanuel Levinas”. Teología y vida. Vol L (2009)

Parralo Aguayo, Carmen. “Huella y Framentos. Dos Constantes Expresivas del Artista Contemporáneo Ante la Muerte. La Angustia Creadora.” Tesis Doctoral Universidad Complutense de Madrid. (2005)

Rimpoché,Sogyal. “El Libro Tibetano de la Vida y la Muerte”. Ediciones Urano.( 2015)

Seminario
Fugacidad y Muerte: Imagen, Sonido y Palabra
Docente: Elizabeth Susana Vega
Año 2017

RENE MAGRITTE Y LA VISIÓN DEL DESPOJO. DOS EJEMPLOS PICTÓRICOS: L’ASSASSIN MENACÉ (1927) Y LES AMANTS (1928) por Fatima Alba

“El poeta es aquel que sorprende la relación oculta que existe entre las cosas más lejanas, los secretos hilos que las unen. Hay que pulsar aquellos hilos como las cuerdas de un arpa, y producir una resonancia que ponga en movimiento las dos realidades distantes. La imagen es el broche que las une, el broche de luz. Y su poder reside en la alegría de la revelación, pues toda revelación,   todo   descubrimiento,   produce   en   el   hombre   un   estado   de entusiasmo”.

Vicente Huidobro


I

A inicios de la década de los cuarenta era frecuente ver en Nueva York, según el testimonio de Robert Motherwell, a tres o cuatro viejos surrealistas, acechando las vidrieras de la Tercera Avenida en busca de objetos maravillosos. Sus rostros pétreos, multiplicados por los ángulos espectrales de los vidrios, eran anónimos entre los miles de hombres que llovían desde las ventanas de aquella erupción de rascacielos donde todos andan siempre de prisa.

Un hallazgo entre las antigüedades era para los surrealistas una oportunidad nueva para el asombro. Agotar lo insulso de las cosas, despojarlas de su uso original e insertarlas en un plano imaginario era cuestionar al elitismo artístico y al «buen gusto». Mientras, en Francia Jean Moulin se lanzaba en paracaídas y la Resistencia no era más que “una prensa clandestina (…) y una conspiración”.1 Europa, como Saturno, devoraba a sus hijos. Los enfrentaba una vez más al tráfago militar y a la miseria humana.

Se había disuelto aquella época en la que cambiar al mundo significaba regresar a los hombres a un estado de ensueño y de inocencia infantil.

Surrealistas en el apartamento de Peggy Guggenheim en Nueva York, 1942. Primera fila: Stanley William Hayter, Leonora Carrington, Frederick Kiesler, Kurt Seligmann. Segunda fila: Max Ernst, Amedee Ozenfant, Andre Breton, Fernand Leger, Berenice Abbott. Tercera fila: Jimmy Ernst, Peggy Guggenheim, John Ferren, Marcel Duchamp, Piet Mondrian.

Ya en el primer manifiesto surrealista, fechado en 1924, André Breton exponía:

“Si [al hombre] le queda un poco de lucidez, no tiene más remedio que dirigir la vista hacia atrás, hacia su infancia que siempre le parecerá maravillosa, por mucho que los cuidados de los educadores la hayan destrozado. En la infancia, la ausencia de toda norma conocida ofrece al hombre la perspectiva de múltiples vidas vividas al mismo tiempo; el hombre hace suya esta ilusión; sólo le interesa la facilidad momentánea, extremada, que todas las cosas ofrecen”.


II

 «Para que mi madre no deshabitara mi memoria, decidí ser un niño toda mi vida”.

Rene Magritte

Regine Magritte llevaba doce días encerrada en su habitación. Su marido, Leopold había echado llave a la puerta para ponerla a salvo de sí misma.

Al otro lado de la ciudad, un reportero construía una bicicleta con partes recolectadas del basurero; un japonés inmigrante inauguraba con «vuelo de pez» la primera piscina pública.

Tres años atrás, Leopold había lanzado al río todos sus cuchillos. Conservó en su bolsillo izquierdo una navaja que le había obsequiado un marinero de Normandía y que envolvía en una hoja de calendario.

Rene colocaba una escalerilla sobre la fachada de su casa para entrar por la ventana y alimentar a su madre. Manzana y un huevo duro todos los días. A veces naranjas agrias. A veces queso, pan y vino.

El 12 de marzo de 1912, el reportero viajaba en su bicicleta a pedido de la policía. El nadador japonés había encontrado un cuerpo de mujer flotando por el río.

En el pie izquierdo del cadáver, el oficial Lambert Gaunaissï colocó una etiqueta de cartón con la leyenda: «no identificada».

El cuerpo fue trasladado más tarde a la morgue. Una enfermera anciana aseguró que se trataba de la esposa de Leopold Magritte, el comerciante conocido como “señor rostro de manzana”. Rene, su hijo tenía entonces 14 años.


III

“El surrealismo no es un medio de expresión nuevo o más fácil ni tampoco una metafísica de la poesía, es un medio de liberación total del espíritu y de todo lo que se le asemeja”.

ANTONIN Artaud

El surrealismo había sido la presencia telúrica que renovó el espíritu vital de las artes; también fue la ampliación de la referencialidad bajo el amparo del azar, la fantasía y la originalidad, como lo soñó Rimbaud en el pasado. Era el trastocamiento de las formas aparentes para poner sobre la mesa de disección una máquina de coser y una sociedad burgesa en plena crisis de valores.

La mirada se ensanchó para guiarnos por coordenadas plásticas inexploradas en la selva del arte de las formas.

Carlos Fuentes afirmaba que:

“La visión del arte es la mirada inconclusa, la historia pasajeramente narrada. (…) El problema del espectador no es sino las infinitas maneras de ver y de contar el material. (…) La historia del arte es inseparable de la historia de sus prohibiciones. Pero las decisiones más hieráticas y autoritarias sobre qué es real y qué no lo es, qué puede ser visto y qué no debe serlo (…) no han conseguido imponer una manera totalmente cerrada de ver”.

Ver aquello tangible, vivo, para vaciarlo en un material. El surrealismo intentaba «disecar» la realidad para entenderla, desarmándola y despojándola de toda formalidad, alejándola de la esclavitud que implica «ver lo real» en una obra de arte.


IV 

“La imaginación se sobrepone a la vida, con lo que ésta deja de ser vida real. Es fuera de esa vida real donde está la verdadera existencia”.

Rene Magritte

Los recuerdos van construyendo una patria invisible dentro de Magritte. Fluyen como soñados resucitando frecuentemente a esa madre muerta en el río con el rostro cubierto por un camisón. Al contrario de los otros surrealistas, Magritte no estaba interesado en lo esencial en los procesos del automatismo o del subconsciente pero, de manera involuntaria, su obra se adscribía al movimiento; en muchos casos lo nutría con la fecundidad de ese diálogo oculto que establecía con el espectador.

Schneede señala que “Magritte odia la contemplación —“el cuadro perfecto no permite la contemplación, sentimiento trivial y desprovisto de interés…”—, y pide una participación intelectual en sus cuadros, que son instrumentos para pensar; metamorfosis de ideas en imágenes”.

Magritte rechaza dibujar la realidad que se muestra frente a sus ojos, no pretende particularizar aquello que pinta ni desea que quien mira sus cuadros tenga la ilusión de lo real. Esto explica su falta de interés en crear acabados perfectos.

Bachelard, en su poética de la ensoñación sostiene que:

“Suavizar, borrar el carácter traumático de ciertos recuerdos de infancia, tarea saludable del psicoanálisis, equivale a disolver esas concreciones psíquicas formadas en torno a un acontecimiento singular. Pero una sustancia no puede disolverse en la nada. Para disolver las concreciones desdichadas, la ensoñación nos ofrece sus aguas calmas, las aguas oscuras que duermen en el fondo de toda vida. El agua, siempre el agua viene en ayuda de nuestra tranquilidad. De todos modos los ensueños reposantes necesitan encontrar una sustancia de reposo”.

Para satisfacer vicariamente la necesidad de ser otro y no percibirse a sí mismo con temor fue necesario el despojamiento nacido de la imaginación.

A Magritte, la realidad en su crudeza lo obligó a pintar una versión maravillosa de lo real, es decir, reinventar la naturaleza y los objetos de la cotidianidad para conferirles nueva vida soñada. Rearmar la memoria para ver, para verse, y analizar la escena ya sin dolores que la desfiguraran. Magritte desliza el pincel con aceite coloreado para recomponer su espejo roto. De ese modo, le confiere al lienzo-espejo una cualidad de ventana doble, que facilita la comprensión de sus huellas vitales como si de un extraño se tratara.

“Reparar” la realidad a través del arte; retratar aspiraciones, rutinas, pesadillas y figuras aterradoras para comprender el mundo y explicarlo para sí mismo en un acto emparentado con la psicología freudiana y con la imitación de un poder divino.


V

“El arte, desde los orígenes mismos de nuestra cultura, se concibe como recordación y experiencia de la vida inmediata o, contrariamente, como escape ante la inmediatez y vuelo hacia lo trascendente. En cualquier caso, el arte es una frontera objetual de los sentidos para, desde su presencia, encontrarse con la realidad, ya inmediata o ya trascendente”

Benjamín Valdivia

Los Amantes

El amor es un juego de ocultamiento. Los amantes exploran sus cuerpos lejos de todo y de todos. El amor los sustrae del mundo que les parece nuevo e indescifrable en la mirada que comparten. Nadie participa en su juego secreto hasta que pasa el tiempo y el mundo comienza a despojarlos de lo ideal. El cuerpo del amante es también un espacio que permite delinear los contornos de la noche y despertar a la claridad de la revelación individual.

“La cabeza humana es la imagen del mundo” según Platón. En “Les amants” de Magritte,   los protagonistas de la pintura se observan como dos cadáveres cubiertos, como seres desconocidos y ciegos del rostro del otro. Sus cabezas, es decir, sus imágenes del mundo, son invisibles. Algunas escenas de los antiguos misterios muestran a los iniciados espirituales con la cabeza envuelta en una capa. Lo que cubre la cabeza es el símbolo de la represión de vuelve invisible un contenido psíquico.

¿Y qué es el amor si no dar lo que no se tiene a quien no se es?, proteger las propias revelaciones desconociendo al mundo, a sí mismo y al que se ama.

Denis de Rougemont, en su texto “La persona, el ángel y el absoluto” refiere: “En el amanecer del tercer día que sigue a la muerte terrestre, se produce el encuentro del alma (del hombre) con su yo celeste a la entrada del puente Chinvat… en un decorado de montañas llameantes en la aurora y de aguas celestiales. En la entrada se yergue su Daena, su yo celeste, mujer joven de refulgente belleza que le dice: “Yo soy tú mismo”.

Como símbolo de trascendencia —o de transición— , en el fondo del cuadro, un umbral donde lo sagrado y lo profano se unen, los amantes representan fuerzas de advertencia y custodia. Dan origen, a su vez, al umbral de la vigilia y el ensueño.

En el cuadro, el color separa la cabeza del cuerpo. Herbert Kühn, en L’Ascension de l’Humanité escribe “la decapitación (…) mara el instante en que el hombre advierte la independencia del principio espiritual respecto de la totalidad vital representada por el cuerpo, y sólo entierra la sede del espíritu”. En los amantes representará el darse en cuerpo pero no en espíritu ni en conciencia.

Otra interpretación posible es el hastío. Los amantes, al pasar el tiempo, se han convertido en dos desconocidos, separados mentalmente, unidos solamente por la blancura del vacío. Blanco de la pureza, blanco de la paz. «La poesía se hace en el lecho como el amor» escribió Breton.

Para la tradición oriental el blanco es el color de la transición, puente blanco entre dos mundos, el de los vivos y el de los muertos. Para occidente, es el blanco de la piedra sepulcral, el blanco de la concordia entre dos enemigos, el blanco de un vestido de novia. Ese fulgor blanco es la misma pincelada de la nube, atravesada por una paloma blanca que observa desde las alturas el lecho donde   los   amantes   han   jugado   a   transferirse   las   almas   que   los   habitan.   Magritte pintó el blanco sucio como el ala del cisne viejo que raya el agua con trazo accidentado. La proximidad de los amantes es un hilo de sangre que cruza el hielo.


VI

“El surrealismo se volvió nuestro más vasto museo imaginario, ya que no se limitó al arte. Allí, el hombre de este siglo, conversa con imágenes literalmente arrancadas a todas las creencias abolidas. El hombre no quiere, en lo sucesivo, relacionar todas esas imágenes de origen místico o religioso más que consigo mismo, con su poder poético fundamental secundado por alguna oscura complejidad de la naturaleza”

JEAN StarobisnskI

El Asesino Amenazad

Magritte aspiraba a introducir planteamientos por encima de presentar soluciones. Pintaba a modo de bromas o juegos mentales, testimonios del deslumbramiento.

La sombra de los objetos en Magritte no imita las ausencias de luz sobre lo real, reproduce la armoniosa escala de grises interna del pintor. La paleta de Magritte, podríamos decir, es tan emocional como la de Van Gogh, que inventa tonalidades para SER en el lienzo.

Los «buenos cuadros» convierten el mal en bien, lo perfecto es imperfecto en ellos —o viceversa según sea el caso—, porque avivan en el espectador ese fuego que incendia toda regla, todo principio y los transforma en un ejercicio de observación desde el ensueño.

Magritte pintó “El asesino amenazado” orillado por su fanatismo hacia la serie “Fantômas”. Las portadas macabras de estas historietas de bajo costo encontraron la manera de amalgamarse en una broma gráfica de humor negrísimo, que si bien homenajeaba al personaje de la película de Louis Feuillade (1913), exhibía parte de la experiencia aterradora del propio Rene Magritte al revelarnos la atmósfera de la tarde en la que el cuerpo de Regine Magritte (que yace en el diván como figura central [es un diván dado que Magritte afirmaba que era su auténtico homenaje al Dr. Freud]) fue reconocido en la morgue por Leopold, el padre de Magritte, (que aparece representado como el hombre que escucha la música, pues luego del episodio que marcaría definitivamente a la familia, el padre dejó de hablar por cinco años y su única rutina consistía en llegar a casa y escuchar ópera).

Al fondo, en la ventana, se aprecian tres figuras masculinas, que son en realidad Rene Magritte y sus dos hermanos.

Los hombres que usan bombines son: a la izquierda el japonés (con una macana pues fue quien pidió ayuda a la policía); a la derecha el periodista (que tiene en sus manos la red de pescar con la que rescataron los restos de la madre de Magritte; —la red también alude a que Rene Magritte siempre calificó a los periodistas como “una red de sucios murmuradores dedicados a ganar dinero a costa de pescar peces gordos o peces inocentes”).

Mircea Eliade desarrolla motivos del simbolismo del cielo en un aspecto menos abstracto y cosmogónico. El azul del cielo es el velo con el cual se cubre el rostro la divinidad. Las nubes son sus vestiduras. La luz es el óleo con que unge su cuerpo inmenso. Las estrellas son sus ojos.

Magritte fue un pintor literario que propuso una solución poética para los objetos. En una ocasión afirmó que él era “un hombre que pensaba y que comunicaba su pensamiento a través de la pintura al igual que otros lo hacían escribiendo música o palabras”. Su obra recoge lo esencial y cobra un nuevo sentido frente a la enfermedad de la avidez mediópata de nuestro tiempo, en el que la verdad se desplaza a un segundo término frente a la apariencia, en la que representar es la única forma de ser y de vivir.

.1 Alusión al Traslado de las cenizas de Jean Moulin al Panteón. Discurso de André Malraux pronunciado el 19 de diciembre de 1964. http://www.vgroupnetwork.com/foro/46636IjeanImoulinIheroeIdeIresistenciaIfrancesaI imprimir.html

Seminario
Fugacidad y Muerte: Imagen, Sonido y Palabra
Docente: Elizabeth Susana Vega
Año 2017

EJERCICIO FINAL DEL CURSO FUGACIDAD Y MUERTE: IMAGEN, SONIDO Y PALABRA.

CURSO FUGACIDAD Y MUERTE: IMAGEN, SONIDO Y PALABRA

Los artistas procuran acentuar el sentido de algún concepto incorporando en sus obras contrastes para hacer más evidente la diferencia entre elementos que nos lleven a pensar en el paso del tiempo. Así, este curso trabaja como hilo conductor la interpretación y la producción creativa. El objetivo principal del mismo se enfoca en que los cursantes puedan abordar las diferentes perspectivas de dos tópicos recurrentes en la literatura: la fugacidad del tiempo y su vinculación inmediata con la muerte.

La literatura, como medio para identificar, analizar e interpretar la subjetividad de las diversas obras artísticas, permite, semana a semana, transformar el instante en un espacio en el que se experimente una aventura intelectual entretejida con hilos finos de osadía, creatividad y generosidad.

Los cuatro ensayos presentados a continuación son el producto de creación de cuatro participantes de este curso. En estos textos se refleja:

  • la aventura intelectual que les permitió explorar, preguntar y repreguntar sin miedos;
  • la osadía que les posibilitó, sin obstáculos que se les resistan, descubrir diversas artes que nos enfrentan desde hace siglos a nuestro ¿enemigo?: el tiempo;
  • la creatividad que les permitió explorar y recorrer diversos mundos posibles en los que jamás se retrocede (ni por falta de tiempo, ni por falta de ánimo ni por falta de motivación);
  • mientras que la generosidad les dio el acceso a compartir saberes, enfrentar sus propios saberes con otros pensando solamente en que lo importante es la construcción de conocimiento.

El tiempo, muchas veces, para avalar aquellos instantes de pensamiento, se instala en nuestra vida como una narración provisoria, para armar un libro infinito. Durante el recorrido de este curso, cada participante experimentó cómo ese libro se nos presenta en un formato de palimpsesto en el que escribimos, a través del arte, una y otra vez su efímera presencia en nuestra vida.

En cada ensayo, las autoras toman un lugar y un tiempo que se flexibiliza en cada uno de los ocho módulos del que se compone el curso para, a partir del arte, construir instantes eternos, llenos de belleza y de inmortalidad que se reflejan en cada una de tus producciones.

Elizabeth Vega

 

HABITAR LA SOLEDAD
Soledad Lacorte

RENE MAGRITTE Y LA VISIÓN DEL DESPOJO. DOS EJEMPLOS PICTÓRICOS:  L’ASSASSIN MENACÉ (1927) Y LES AMANTS (1928)
Fatima Alba

EL TIEMPO COMO MEDIO DE EVOLUCIÓN ASINCRÓNICO DE NUESTRA IDENTIDAD
Tanja Mastrolacovo

ALGUNAS INDAGACIONES HISTÓRICAS SOBRE LA MUERTE
Sofía Boonil

SILENCIO HOSPITALARIO: DESDE LA ESTRUCTURA HASTA LOS/AS QUE LO CONSTITUIMOS, ¿UNA DECONSTRUCCIÓN A TRAVÉS DEL ARTE? por Lorena Salamendy

SILENCIO HOSPITALARIO: DESDE LA ESTRUCTURA HASTA LOS/AS QUE LO CONSTITUIMOS, ¿UNA DECONSTRUCCIÓN A TRAVÉS DEL ARTE? 

“En este mundo sólo hay dos cosas que merecen la pena: el estudio y el derroche”
Vila-Matas, Enrique, El viajero más lento, op. cit., p. 51.

El edificio la estructura hospitalaria es un agente protagónico dentro del proceso salud- enfermedad-atención; ya que el espacio físico es un espacio simbólico que involucra las percepciones y sentidos que los usuarios le otorgan al espacio en que se desenvuelven. Estéticamente es una arquitectura rígida sin color, pasillos y salas no identificadas las puertas de los consultorios siempre cerrados y las salas de esperas atiborradas de gente sentada sigilosa esperando a ser llamados. Tal vez no sea otra cosa que la quietud que experimentó Cage, descripta por James Pritchett, con la esperanza de generar un ruido o ruptura de un encuentro hacia algo. Los que somos parte como efectores/as de salud hacemos nuestro trabajo con la lógica de mercado entregamos un producto generalmente protocolizado, estructurado una forma de dar respuesta a algo ya estudiado aprendido en grado que tiene una repercusión inmediata, aliviar dolor, quitar dolencia siempre que se pueda, generalmente el resultado obtenido por el/la “paciente” es morbilidad, mortalidad o curación. La ciencia, lo científico realiza una escucha a medias, evalúa y observa desde la mirada médica únicamente a un cuerpo. Es decir realiza una comunicación desde estructuras cerradas, rígidas ya establecidas (sala vacía). Entonces: Sí, la institución hospitalaria da respuesta a una dolencia, a una enfermedad ante la demanda de “alguien” actuando en causa –efecto; ¿podría el arte cumplir un rol en estas instituciones? ¿Cómo haría John Cage para generar un silencio en tres movimientos? ¿Sirve este tipo de acciones? ¿A quien estaría dirigido? ¿Qué efectos podría cumplir? —John Cage, « ¿Hacia dónde vamos? Y ¿Que hacemos? »1

El artista Daniel Duarte Loza, en el artículo “Hacia el Arte Indisciplinario: “Algunas reflexiones y una acciónpropone el concepto de indisciplina salir de las formas establecidas para generar un campo de formación del arte diferente, tendiente a la expansión y no a la mera contracción, limitada a compartimentos estancos y cerrados asociado, frecuentemente al ámbito de lo militar– en tanto regulador y ordenador riguroso del individuo. (Duarte Loza, 2012) que desvinculan lo social y la subjetividad de los sujetos.

Utilizar recursos artísticos para posibilitar un espacio de intercambio social, -un intersticio-2, que genere una comunicación más humana y con ritmo diferente al que impone la vida cotidiana del hospital (Bourriaud, 2008), así el arte como acción como un instrumento permite reflexionar sobre el conflicto que genera el saber establecido basado en el paradigma modelo medico hegemónico (Menéndez, 1988), lo cual ese silencio edilicio pueda ser resignificado dando lugar al uso de un propio lenguaje, construidos a partir de recursos basados en el arte, como la utilización de la performance como herramienta para desactivar la condición científica de la correspondencia entre forma y contenido (Blasco, 2013); o el paisaje sonoro para relacionar la dolencia , el estrés. En fin un abanico de posibilidades para abordar desde otras investigaciones el proceso de salud-enfermedad-atención. Con el objeto de: Implementar acciones de comunicación (revista hospitalaria); Visualizar espacios hospitalarios olvidados (salas de espera, sala de emergencia, sala de internación, espacio verdes hospitalarios); Documentar, registrar el impacto de las acciones; y Generar líneas de investigación.

Cuando releo, esta gran pregunta, este acercamiento a una disciplina que llamo ARTE, aún me pregunto: ¿Que es arte, para mí? , no dejo de pensar en ese auto etnografía tan referencialmente caprichosa, narcisista y llena de poesía vacía, incógnitas personales y una escritura que poco dice de algo, pero que se aproxima a un descubrimiento. Pienso en ¿Que quiero hacer?

Pegar con cinta papeles de notas en una pared específica del hospital (sala de guardia). Registrar con audios el relato de los pacientes crónicos

Poner música en sala de internación (Sala 1 y Sala 3 de mujeres y varones), y la entrega de libros en ese mismo momento.

Registrar el sonido del hospital

Colgar del techo guardapolvos blancos Pintar una pared de color negro

Hacer un taller de canto, percusión en el patio del hospital, para los que trabajamos ahí. Hacer una huerta en el hospital

Generar un museo a cielo abierto

Conclusiones

Problematizar el concepto de enfermedad; así como discutir su reducción que se hace sólo al ámbito fisiológico-anatómico, que deriva en acciones tecnócratas y modificaciones conductuales dónde la lógica causa-efecto deviene como un modo único de abordaje. Y Por otro lado, el espacio físico también es un espacio simbólico, por lo que se debe incorporar las percepciones y sentidos que los usuarios le otorgan al espacio en que se desenvuelven. Es importante que el hospital, como institución pública, genere herramientas y abra espacio para que las personas que le dan vida se vean reconocidas. Así, desde múltiples intervenciones artísticas, se puede dar comienzo a un proceso de identificación y cohesión entre el espacio hospitalario y los sujetos.

Buscando promover la salud y el bienestar de la comunidad del Hospital R Gutiérrez, fortaleciendo la humanización de los espacios. Fomentar el sentido de pertenencia con el hospital, dando lugar a la expresión de las subjetividades involucradas, e incidiendo, a su vez, en el modo de vivenciar las relaciones intersubjetivas e institucionales, con la intención de integrar el concepto de promoción de salud y el arte en una dimensión multicultural y multisocial.

Lorena Salamendy

 

1. John Cage: «Where Are We Going?And What Are We Doing?», Silence.Middletown, Conn.: Wesleyan University Press, 1961, pp. 220-222. [Hay edición española: «¿Hacia dónde vamos? Y ¿Qué hacemos?», Silencio: conferencias y escritos. Madrid: Árdora Ediciones,2002, pp. 220-222, trad. Pilar

2. El intersticio es un espacio para las relaciones humanas que sugiere posibilidades de intercambio distintas a las vigentes en este sistema, integrado de manera más o menos armoniosa y abierta en el sistema global. (Bourriaud, 2008).

Bibliografía

Duarte Loza Daniel Hacia el Arte Indisciplinario: Algunas reflexiones y una acción. 2012 2012: Servicio de Publicaciones de la Universidad de Murcia. Murcia (España)

Blasco Selina, Investigación Artística y Universidad: Materiales para un debate. 2013 Ediciones Asimétricas. (España)

Pritchett James Lo que el silencio enseñó a John Cage: la historia de 4’33’’

Menéndez E. L. Modelo Médico Hegemónico y Atención Primaria. Segundas Jornadas de Atención Primaria de la Salud. 1988 30 de abril al 7 de mayo. Buenos Aires. 1988 Pág. 451- 464.

Urquía M. Teorías dominantes y alternativas en epidemiología. Buenos Aires: Ediciones de la UNLa; 2006. p. 28- 84

Almeida Filho N, Rouquayrol MZ. Historia de la Epidemiología. En: Introducción a la Epidemiología. Buenos Aires: Lugar Editorial; 2011. p. 21-42.

Bourriaud N. Estética relacional. Buenos Aires. Adriana Hidalgo editora; 2008. p. 1-75

EVASIÓN DEL SILENCIO por Tania Romero

Vivimos en un mundo en el que el poder más terrible es el ruido.
El silencio es el lujo más caro. Los niños tienen terror al silencio,
pero los mayores también. Por eso nos ponen música en los ascensores.”

(George Steiner).

Parece que estamos acostumbrados al ruido, a las conversaciones, siempre escuchando algo, o nosotros como emisores de sonidos, pero en este momento que me encuentro aquí, sentada escribiendo en mi computadora me doy cuenta que mi mente sigue atenta a cada sonido, es como una cacería sonora, cuando empieza a percibir silencios comienza a buscar fuentes de sonido, ¿por qué no puede estar tranquila ante tan exquisito silencio?

Y entonces me doy cuenta que no puedo silenciar aquellas voces que hay en mi mente, en mis pensamientos, me doy cuenta que el silencio que me regala mi entorno solo es un obsequio para dejar fluir esas voces que no suelo escuchar a menudo, cada idea y sentimiento genera un pensamiento que estalla en mi mente y tiene su propia voz. Será esta la razón del por qué la gente esta tan a acostumbrada al ruido, prefieren evadir esas voces internas con sonidos que les son ajenos, tal vez sea un sentimiento de miedo.

Pero el silencio es ese momento en el que tenemos la oportunidad de reconocernos, de identificar esas ideas a las que no les damos el tiempo de fluir, por eso la noche está llena de personas con insomnio, es cuando nos desconectamos y enajenamos de todos esos aparatos y ruidos que ocupan nuestra atención a lo largo del día, en cambio la noche está llena de silencio, tal vez haya pequeños sonidos, como el canto de grillos o ladrido de perros, pero al conectar con nuestros sonidos internos, pasarán desapercibidos, esas voces unidas con imágenes reales o ficticias pero que al final nos hace liberarnos y autoconocernos, y cuando nuestras voces internas estén silenciadas creo que será el reflejo de una armoniosa conexión de nuestro interior con el exterior, que al fin nuestros demonios han encontrado paz, nuestra paz.

Tania Romero

EL SILENCIO COMO EXPERIENCIA INTERIOR Y EXPRESIÓN ARTÍSTICA EN TORNO A LA MUERTE por or Sofía Boonil

  1. Un viaje al fundamento

Algo que es inherente a la vida como proceso natural, pero que, sin embargo, resulta complejo y doloroso de hablar, es la muerte: esa experiencia que en particular llevó al ser humano, en sus orígenes, a reconocer los límites de su conciencia y su razón de ser. La incertidumbre frente al duelo, en la esperanza de recobrar lo perdido y el desengaño contínuo ante la realidad de que todo lo que vive absolutamente finaliza, fue quizá insoportable. Fue, probablemente, el profundo miedo a la finitud, lo que condujo a la creación de la expresión creativa de un concepto religioso fundado en una profunda convicción sobre la supervivencia del alma.1

El ser humano percibe la muerte como una catástrofe, cuyo horror la encarna en un problema que configura su vida. Esta honda conciencia contribuyó definitivamente a fabricar posteriormente un mecanismo mítico y mágico con el propósito de afrontar, superar y resolver la muerte para integrarla a la existencia.2

Reproducción del «entierro floral» de la Cueva Shanidar

La muerte, como tema de extensa envergadura la hallamos intrínseca en la cultura humana y prehumana (Homo naledi y homo Neandertal).3 Sus múltiples representaciones revelan los más profundos significados, cuyas raíces más hondas se encuentran en los orígenes de la humanidad y nos alcanzan hasta hoy día. Los humanos no sólo desarrollaron rituales religiosos, sino también otras formas creativas que se expresaron en estructuras arquitectónicas y esculturales. Prueba de esto son los dolmen o tumbas de sepulcro colectivo, templos, filas de piedra y círculos del período neolítico que van del año 4000 al año 2000 a.c.1 También se sabe que la especie del Homo Sapiens de Cromañon enterraba personas en cuevas y cubrían los cuerpos con ocre rojo y los decoraban con brazaletes y collares de dientes de animales, herramientas y ornamentos. El rojo ocre pudo haber representado la sangre de la vida. Nuestra herencia prehistórica incluye la amplia presencia mundial de huellas de manos de color ocre rojo presentes en Australia, África, América del Norte y del Sur, Alaska y hasta la Patagonia. Hemos estado utilizando fuego durante por lo menos dos millones de años, por lo que las conexiones entre los mamíferos de sangre caliente y el fuego conducen fácilmente a una fusión donde el rojo es un color que simboliza la vida. 4

 


Magdalenian burial site, via Renee Garcia, Anthropology, http://www.saddleback.edu/faculty/rgarcia43/Anth9.ht

El miedo a lo inevitable es evidente. La antropología muestra que, en todas partes, los muertos han sido objeto de prácticas que corresponden a creencias relacionadas con su supervivencia y existe también una área de inquietud, de horror a la finitud, de terror a la descomposición del cadáver y dolor provocado por el óbito. Una aguda aflicción provocada por la pérdida de la individualidad, pero que, en cierto modo, también aporta sentido y propósito a nuestro aliento. El trauma a la muerte, se encarna en ese espacio ambiguo que separa: la conciencia de la muerte, de la aspiración a la inmortalidad. Gilgamesh es un ejemplo de esto.2 También lo es el mito de Orfeo o la travesía de Dante por el infierno, que ilustran las antiguas actitudes hacia la muerte y muestran la aflicción provocada por el óbito. En relación al duelo, se sabe de las plañideras (palabra que proviene del verbo plañir, es decir, sollozar), mujeres contratadas para llorarle al difunto en los velorios, pues se creía que los llantos que emitían limpiaban el alma del difunto.5

A través de la historia, la sociedad externó y significó sus emociones hacia la muerte propia y de otros, mientras que ahora el expresar esas emociones se ha convertido en un tabú que va mucho más allá de acallar el duelo. El dolor es algo que ahora se vive en la esfera de lo privado.

  1. Las huellas de la guerra

Tras el genocidio y el horror provocados por la guerra deviene un influjo sobre las formas en que la memoria colectiva actúa para sobrevivir. Y el arte, creo, tiene el potencial de formar un rol importante en ese sentido. En la historia se ha visto que tras terribles atrocidades, la sociedad transita por un proceso de duelo colectivo, cuyo impacto es reflejado en la producción cultural. Un ejemplo de esto es el silencio que doblegó a Europa tras la Segunda Guerra Mundial. Fue evidente esa ausencia en la producción cultural cuyo silencio obviaba el insondable duelo manifiesto por la brutalidad de la guerra.6 Incluso algunas   imágenes cristalizaron ese proceso de duelo público y se volvieron “emblemas del sufrimiento, como la instantánea del niño en el gueto de Varsovia en 1943, con las manos levantadas, arreando al transporte hacia un campo de exterminio” 7(Sontag, 2010, p. 137).

 

Niño en el gueto de Varsovia en 1943

Posteriormente en el aspecto de la creación cultural, tras la devastación de la guerra, surgió una aguda necesidad de nuevos referentes, motivaciones, direcciónes y formas de expresión que derivó en acción, rebeldía, transformación, creación, reflexión e innovación, es decir, en una ruptura de lo que las artes habían sido hasta entonces. Los diversos testimonios revisados por Sánchez Durá de los soldados que estuvieron al frente de batalla, revelan que dependían de la escucha para identificar vivos, heridos o muertos e incluso para sobrevivir de bombardeos. Ellos regresaron de la guerra con una concepción diferente del mundo donde su sentido auditivo fué crucial para comprender la realidad y responder a ella. Lo que después derivó en una estética de lo sonoro y de la escucha.6

 

Este es un clip de un documental sobre dada, https://www.youtube.com/watch?v=fkl92oV1kMc

Los dadaístas evidenciaron la irracionalidad y la incoherencia con que el lenguaje fue empleado a favor de la guerra. Ellos se valieron de esa insensatez para expresar, sarcásticamente, su preocupación hacia la conflagración, dislocando la lógica formal del lenguaje y arrebatándole su sentido funcional para convertirlo en unidades de sonido. Fue en el Cabaret Voltaire en 1916 donde varios artistas con intereses afines comenzaron a reunirse, ahí surgió el dadaísmo. Los artistas exploraban el sentido tonal del lenguaje despojándolo de su significado y usándolo como entidades resonantes. Elaboraban poesía sin sentido léxico o gramatical, era más bien un interés sonoro lo que les provocaba la exploración. La interdisciplina comenzó a tener fuerza pero no se tergiverso la búsqueda en torno al sonido y al silencio como objetos de investigación que resultó también en nuevas manifestaciones plásticas posteriores que fueron antecedentes del happening como los recitales poéticos de Francis Picabia o Roger Vitrac autor de Poison (A Drama Without Words, 1923). Fue entonces que se comenzó a hablar de lenguajes en el arte.6

 

Broom: An International Magazine Of The Arts, Volume 5, Number 4, November 1923

Simultáneamente en 1923 Alfonso Reyes convoca a realizar un tributo al poeta Mallarmé, en el que el silencio es llevado a la acción volviéndose un antecedente histórico del arte sonoro y los happenings.

  1. El silencio en las artes visuales

En 1912 se publicó De lo espiritual en el arte, de Wassily Kandinsky, en el que plantea un esquema teórico en relación a la simbología del color, de donde retomo sus ideas en torno al negro y al blanco. “El blanco, que a veces se considera un no-color… es el símbolo de   un mundo en el que ha desaparecido el color como cualidad o sustancia material… tan por encima nuestro que ninguno de sus sonidos nos alcanza, de él sólo nos llega un gran silencio que representado materialmente semeja un muro frío e infranqueable, indestructible e infinito. Por eso el blanco actúa sobre el alma como un gran y absoluto silencio. Interiormente suena como un no-sonido… No es un silencio muerto sino, por el contrario, lleno de posibilidades. El blanco suena como un silencio que de pronto puede comprenderse. Es la nada primigenia, la nada anterior al comienzo, al nacimiento. Quizá sea el sonido de la tierra en los tiempos blancos de la era glacial…”(Kandinsky, 1979,p.73).

Robert Rauschenberg 1951 White Painting At New York

Más tarde en 1951 Robert Rauschenberg crea sus White Paintings en la tradición de la pintura monocromática, cuyo propósito era reducir la pintura a su naturaleza más esencial, y conducir ulteriormente a la posibilidad de la experiencia pura. Las White Paintings fueron exhibidas en 1953 en una galería de Nueva York, donde John Cage tuvo la oportunidad de verlas.9 El mismo Cage, quién se vió profundamente impactado por la obra, declaró que fue después de haber presenciado las White Paintings, que surgió su pieza silente 4’33’’ interpretada por vez primera en una sala de conciertos en Nueva York en 1952 por David Tudor. En ese momento Cage, puso en evidencia la composición musical improvisada que se deriva de su escucha. Finalmente la pieza 4’33’’ resultó en un importante viraje para el desarrollo del arte sonoro y la música experimental del S.XX. 6

John Cage’s 4’33’’, 1952, A cargo de William Marx. https://vimeo.com/49738079

Pero Rauschenberg no se detuvo ahí, también produjo su serie de Black Paintings y en 1953-54 se trasladó de las White Paintings y Black Paintings a la serie de Red Paintings, que fueron creadas con diversos tipos de pintura roja y diversos materiales como madera, clavos, papel de periódico y otros materiales sobre el lienzo que ya eran precursores su conocida serie Combine. 9

Robert Rauschenberg, Untitled [four-panel black painting], 1951

Robert Rauschenberg, Red Import (a la izquierda) y Red Interior (a la derecha), ambas piezas realizadas en 1954

Si bien, Rauschenberg no es el único en haber explorado estos pigmentos, me ha llamado la atención que antes de saltar en su producción a otra cosa, haya pasado previamente por estas coloraciones que encuentro simbólicas del blanco, el negro y el rojo. Kandinsky menciona que “la otra gran antinomia se basa en la diferencia entre el blanco y el negro, los colores que producen la otra pareja de tonos clave: la tendencia a la claridad o a la oscuridad” (Kandinsky, 1979, p.65) pero no sólo en un sentido literal: “El sonido interior del negro es como la nada sin posibilidades, la nada muerta tras apagarse el sol, como un silencio eterno sin futuro y sin esperanza. Musicalmente sería una pausa completa y definitiva… El negro es apagado como una hoguera quemada; algo inmóvil como un cadáver, insensible e indiferente. Es como el silencio del cuerpo después de la muerte, el final de la vida. Exteriormente es el color más insonoro” (Kandinsky, 1979, p.73 y 74). Del color rojo describe adjetivos como calidez, vibración incandescencia, riqueza y diversidad tonal cuya correspondencia musical sería un sonido insistente, irritante y fuerte. Es decir lleno de vida.8 Aquí vemos que la simbología del color pudiera tener relación con una noción de asociaciones de carácter colectivo en lo que se refiere al blanco, al negro y al rojo.

  1. La negritud

Aunque la oscuridad y la luz no existen la una sin la otra, a diferencia del blanco o el rojo, encuentro que el negro tiene una referencia más constante en relación al silencio y la analogía con la muerte. El negro se vincula con conceptos como el no ser o la nada. Según el génesis el negro es el color primario y fundamental, «la tierra estaba vacía, y la oscuridad estaba sobre la superficie del abismo» (Génesis 1.1–5).10 En este tipo de ideologías se tiende a una radicalización polar de significar el blanco (luz/vida) como el bien y el negro (vacío/muerte) como el mal. El negro, es un color que alude a la noche, al vientre materno, al misterio de la mente subconsciente, a la muerte, o a la nada originaria del todo… Pero no nos sería posible percibir la negritud si no fuera por la luz que absorbe, o que incluso proyecta, como lo define Pierre Soulages al referirse a sus obras negras que nombra outrenoir, » Mi instrumento no es el negro, sino la luz reflejada del negro… un color y un no-color, cuando la luz se refleja en el negro, la transforma y transmuta».11 Sus pinturas son conocidas por su profundidad negra y la textura que rompe con la uniformidad del negro atribuyéndole tonalidades, escalas de silencio.

Pierre Soulages, Peinture 309 x 181 cm, 12 décembre 2013, Acrylic on canvas

Ad Reinhardt aborda más bien, en sus Blacks Paintings, el concepto del vacío pleno del ser en el budismo. En la homogeneidad de un formato de nueve cuadrados iguales recubiertos de color negro en los que sólo cambia casi inaudible el matiz de cada cuadro, toda forma desaparece en una reducción monocroma.12

Ad Reinhardt, Black Paintings 1960

El negro sin textura, sin formas, ni matices, ni brillo, un negro casi absoluto e imaterial. Un negro puro, quieto, profundo, absorbente, inmóvil. Este tipo de expresión remite a los inicios del arte abstracto, cuando kandinsky hablaba de la espiritualidad y de la emoción pura del color. En el arte abstracto las apariencias no eran lo relevante sino el sentido místico emocional de la búsqueda por la espiritualidad interior.13 En 1915, en la última exposición futurista de pinturas llamada Suprematismo 0.10, en San Petersburgo, Kasimir Malevitch colgó su obra en la esquina superior de la habitación que tradicionalmente se reservaba en Rusia a los iconos religiosos, y tiempo después aclaró: «No era que yo estuviese exhibiendo un lugar vacío, sino el sentimiento de la ausencia del objeto»14.

Kasimir Malevitch, Cuadrado negro sobre fondo blanco 1915, San Petersburgo, Rusia.

Cuando la pieza carece de representación, su sentido simbólico cambia y adquiere un significado donde la ausencia es la esencia, la nada, una espacio vacío para ser contemplado y significado. El negro expresa silencio, ese silencio arroja una pregunta, una sombra que acoge una intimidad enigmática pero que incita a la luz del pensamiento. En las instalaciones que James Turrell llama Dark Space, crea atmósferas en las que el espectador es confrontado para descubrirse a sí mismo y converger en el silencio de la negritud, para poder cruzar con todo lo que ésa vacuidad provoca y sumergirse en la luz.15 Antagonismo que, entre la materialidad del espacio y la espiritualidad de la luz, crea una dimensión en la que la oscuridad, el vacío y la ausencia conducen a una interiorización presente.

James Turrell, Roden Crater, 1977                 James Turrell, Ronin, 1968

Pero la oscuridad también revela nuestros temores. Un pánico que quizá también se manifestó desde las épocas en las que aún no se había descubierto el fuego. La oscuridad además posee un universo lúgubre. El inframundo es oscuro, aterrador y siniestro como lo relata la hazaña de Dante. El tenebroso infierno era representado con los más terribles escenarios fúnebres y luctuosos, en los que la luz no tenía cabida. La oscuridad era una oscuridad del mal. Y así, la noche, vestidos de indefensión alguna, nos envuelve desamparados frente a los peligros de las sombras deambulantes y monstruosas. En la inconsciencia del sueño uno puede ser víctima de alguna atrocidad perturbadora y morir para siempre en manos de fantasmas perversos y malignos. El íncubo o La Pesadilla de Johann Hënrich Füssli, cuando fue expuesta por primera vez, en 1782, provocó una gran perplejidad, lo que le consagró como el pintor de lo extraño y de lo sobrenatural. Todas estas ideas reposan sobre la oscuridad de la noche cuando los engendros abominables aprovechan para atacar a sus presas, simbolizando el caos y la muerte.16

Johann Heinrich Füssli, The Nightmare, 1790−1791

  1. Conclusiones

“Es únicamente un presentimiento que el espíritu no se arriesga a mirar, pues se pregunta si la luz es sólo un sueño y el… negro la realidad.” -Sobre el blanco y el negro. Wassily Kandinsky

Quizá como un llamado a la reflexión en relación al silencio y la muerte, desde el trabajo que han realizado diversos artistas para meditar sobre “ese” lugar que es la noche, o sobre la luminosidad que alumbra el pensamiento, para cavilar sobre una naturaleza interior indescriptible, me abrazo. No en la esperanza sino en un reconocimiento de lo que no se explica. De súbito, un día, abandonamos esta existencia permanentemente. Nada es para siempre. Pero la muerte sí lo es. Al menos para nosotros los vivos. En esta investigación descubro que el arte es un continuo transcurrir del fragmento, de la fragmentación del cuerpo del registro histórico subjetivo y colectivo sobre esa noción de la ausencia silente. No como una dispersión sino como un muestrario de lo que hemos llegado a concebir como conjunto. Un espaciamiento de una temporalización que no se puede conocer. En ese silencio quieto, que no es el de la muerte en sí sino advenimiento continuo de la presencia del “no ser”, como aquello que habla desde el no tiempo, desde el no lugar de la muerte, desde la imposibilidad expresada; un “algo” que de alguna manera conocemos, y que tememos, y reconocemos, pero que no es ni será… sino un pasaje a la atemporalidad, aquella que podemos imaginar mediante el arte. Una especie de encarnación del silencio. Una tierra de nadie y de todos, un silencio de ruina dominante, de serenidad y de encuentro entre unos y otros, los que siempre hemos sido y seremos en una constante ola que nos separa de nuestra individualidad para dar origen y continuidad a la colectividad. Porque así llegamos a ser nosotros: heredando una gran historia, llena de pequeñas pérdidas, dolores, amores, pasiones, creaciones… El arte serviría entonces como una suerte de ejercicio de mediación que nos ayudaría a los humanos a “digerir” el trauma ocasionado por ese silencio permanente que llamamos muerte. Todos somos un pedazo de humanidad, y el arte puede hacernos conscientes de nuestra vulnerabilidad.

There is just one art.

There is just one museum of fine art.

There is just one art history, one art evolution, one art progress.

There is just one aesthetics, just one art idea, one art meaning, one ART principle, one art force.

There is just one truth in art, just one form, one secrecy.


There is just one artist always.

There is just the artist in the artist as the artist-as-artist.

There is just the one art process, the one art invention, the one art discovery, the one art routine.

There is just the one art-work, just the one art-working, just one art non-working, just one ritual, one attention.

 

There is just one side, one way, one freedom.

There is just one edge, one framework, one ground, one existence, one fabric, one focus. There is just one problem, one task, one obligation, one struggle, one victory, one discipline.

There is just one negation, one value, one symmetry, one monochrome, one touch, one energy, one shape.

 

There is just one method, one manner, one interlace, one overall, one overlap, one order, one rule, one thought, one spontaneity.

There is just one shape, one square, one execution, one transcendence.

There is just one materiality, one density, one presence, one absence, one disembodiment.

There is just one simplicity, one complexity, one spirituality, one uselessness, one meaninglessness.

There is just one statement, one technique, one texture, one importance, one silence, one texturelessness.

There is just one reason, one means, one emptiness, one irreducibility, one END.

 

There is just one art-morality, just one art-immorality, one art-enemy, one ART-indignity, one ART-punishment, one ART-crime, one ART-danger,

one ART-conscience, one ART-guilt, one ART-virtue, one ART-reward.

 

There is just one art, one artlessness, one painting, one painterlilessness, one effortlessness. There is one difference, one sameness, one consciousnessness, one nothingness, one rightness, one indivisibility, one diversity, one essence, one finess.

There is just one thing to be said, just one thing that cannot be said…

 

There is just one painting everytime.

There is just one direction, one directionlessness, one form, one formlessness, one formula, one formulalessness, one formulation.

There is just one image, one imagelessness, one plane, one depth, one flatness, one color, one colorlessness, one light, one space, one time.

 

There is just one repetition, one destruction, one construction, one dissolution, one evanescence, one abstraction, one rhythm.

There is just one qualitylessness, one object, one subject.

There is just one style, one stylelessness, one matter, one sequence, one series, one conviction, one tradition.

There is just one participation, one perception, one invisibility, one insight.

Ad Reinhardt, Poor Old Tired Horse, no. 18 (no date)

 

Bibliografía

1.(Funerary art in megalithic culture, essay by Elizabeth Nay-Scheibler, Alemania Occidenta, del libro Arte Funerario del Coloquio Internacional de Historia del Arte, Volumen II, UNAM, Edición de Louise Noelle 1987, México, F.)

2.El Hombre y la muerte, Eduardo Morin, Barcelona, Editorial Kairós, 1994

3.Homo nadeli es un homínido extinto del género Homo, que fue descubierto en 2013 en una cueva de lo que ahora es Sudáfrica… las características anatómicas lo sitúan en las raíces de los primeros Homo… Hay algunos indicios de que los individuos pueden haber sido colocados deliberadamente en la cueva cerca del momento de su muerte… El profesor Lee Berger de Wits University Sugiere que «estos individuos eran capaces de comportamiento ritual»… Se especula que la colocación de cadáveres en la cueva era un comportamiento ritual, un signo de pensamiento simbólico.

https://en.wikipedia.org/wiki/Homo_naledi     http://www.bbc.com/news/science-environment-34192447

En las tumbas más antiguas del Neanderthal en la cueva Shanidar, Ralph Soleckien en 1960, encontró el esqueleto de un hombre adulto acostado en posición fetal parcial. Se reunieron muestras de suelo para analizar el paleoclima y la historia de la vegetación del lugar y descubrieron grupos enteros de polen de flores con propiedades medicinales, además del habitual polen encontrado en todo el sitio, lo que sugiere que las plantas enteras con flores habían sido depositadas en la tumba hace 16.000 años. Lo que apunta a una actitud ritual hacia el entierro. (THE HUMAN OCCUPATIONS OF EL MIRÓN CAVE (RAMALES DE LA VICTORIA, CANTABRIA, SPAIN) DURING THE LAST GLACIAL MAXIMUM/SOLUTREAN PERIOD,

Lawrence Guy Straus, Manuel González Morales, Ana Belén, Marín Arroyo y María José Iriarte Chiapusso, Espacio, Tiempo y Forma, Serie I, Nueva época Prehistoria y Arqueología, t. 5, 2012, pp. 413-426, ISSN: 1131-7698   http://revistas.uned.es/index.php/ETFI/article/viewFile/5351/10378)

4. Use of red ochre by early Neandertals, By Wil Roebroeks, Mark Sier, Trine Kellberg Nielsen, Dimitri De Loecker, Josep Maria Parés, Charles E. S. Arps and Herman J. Mücher, Edited by Richard G. Klein, Stanford University, Stanford, CA, 2011

5. https://www.belelu.com/2013/10/las-planideras-y-el-arte-de-llorar-penas-ajenas/

 http://www.bbc.com/mundo/noticias/2013/03/130228_cultura_taiwan_planidera_profesional_jg

https://es.wikipedia.org/wiki/Pla%C3%B1idera

6. ESPACIOS RESONANTES: DEL PAISAJE SONORO DE LAS TRINCHERAS A LA ESCUCHA DEL SILENCIO EN ALFONSO REYES Y JOHN CAGE, Rocío Garriga Inarejos, ESPACIO, TIEMPO Y FORMA, SERIE VII HISTORIA DEL ARTE (NUEVA ÉPOCA) o 4, REVISTA DE LA FACULTAD DE GEOGRAFÍA E HISTORIA, UNIVERSIDAD NACIONAL DE EDUCACIÓN A DISTANCIA, MADRID, 2016.

7. Ante el dolor de los demás,Susan Sontag, Barcelona: Círculo de Lectores, 2010, 137.

8. De lo Espiritual en el Arte, Wassily Kandinsky, La nave de los locos, PREMIA editora,

https://gabrielagarbo.files.wordpress.com/2010/01/30760245-kandinsky-vassily-de-lo-espiritual-en- el-arte-pdf.pdf

9https://en.wikipedia.org/wiki/Robert_Rauschenberg#The_White_Paintings.2C_Black_Paintings.2 C_and_Red_Paintings

 10. Génesis 1:1-5 Reina Valera Contemporánea (RVC), La creación, Copyright © 2009, 2011 by Sociedades Bíblicas Unidas
 https://www.biblegateway.com/passage/?search=G%C3%A9nesis+1%3A1-5&version=RVC

 11.http://www.randian-online.com/np_event/pierre-soulages/#

 12. Ad Reinhardt, Abstract Painting, by Nancy Spector, Solomon R. Guggenheim Museum, New York By exchange, 1993, COLLECTION ONLINE, https://www.guggenheim.org/artwork/3698

13. HERnándEz-NAVARRO, A.: «El cero de las formas. El Cuadrado Negro y la reducción de lo visible», Ima- fronte, n.o 19–20, (2007–2008), p.125; VEgA, A.: Zen, mística y abstracción. Ensayos sobre el nihilismo religioso. Madrid, Trota, 2002, p. 35.

14. MAlEVICh, K.: The non objetive world. Chicago, Paul Theobald and Co., 1959, p. 68.

15. A Turrell Dark Space is an enclosed room with no seemingly perceivable The concept of a Dark Space is not about what one is supposed to see but the experience of what Turrell describes as “seeing yourself see.” http://jamesturrell.com/work/type/dark-space/

16. EL VACÍO ILUMINADO DEL NEGRO, Alicia Sánchez Ortiz, ESPACIO, TIEMPO Y FORMA, SERIE VII HISTORIA DEL ARTE (NUEVA ÉPOCA) N.o 1, REVISTA DE LA FACULTAD DE GEOGRAFÍA E HISTORIA, UNIVERSIDAD NACIONAL DE EDUCACIÓN A DISTANCIA, MADRID.

Sofía Boonil