silencio
yo me uno al silencio
yo me he unido al silencio
y me dejo hacer
me dejo beber
me dejo decir.

Yo trabajo el silencio
lo hago llama.

Alejandra Pizarnik

Estoy frente al silencio visual de la hoja en blanco para escribir una introducción a los textos que estás por leer. En mi interior hierven palabras que no vibran: ¿es verdad que no vibra el sonido del pensamiento? Lo mismo pasa en ti al leerme: una voz en tu interior me sigue gracias a la vista, y también me escuchas. Es muy probable que jamás hayas escuchado mi voz: mi ausencia visual es una presencia sonora, pero esa presencia mía en ti, es tu propia voz. Aunque yo muriera, estas palabras volverían a sonar, al leerme, en algún lugar de tu escucha. Mi voz será tu voz, mi voz será un parásito de tu voz. Afuera de mi habitación, los grillos frenéticos me cuentan cómo aumenta la temperatura: ¿qué escucharán ellos de mí? ¿Hay grillos donde tú me lees? Más lejos de aquí está el aeropuerto y su rumor incesante e insomne, más cerca el oleaje de los pocos automóviles que viajan por la avenida: hay tanto sonido en el mundo. Sin embargo, es momento de invitarte a leer otras voces.

            Fui el agente-moderador del Círculo de lectura 3, cuyo título fue «Espacios resonantes: Del paisaje sonoro de las trincheras a la escucha del silencio en Alfonso Reyes y John Cage», el cual se tomó de un artículo escrito por la investigadora española Rocío Garriga. En éste se postula la hipótesis sobre cómo las artes de la escucha emergieron en función de los conflictos bélicos europeos durante el siglo XX. Por otro lado, Garriga se concentra en el uso del silencio por parte de Alfonso Reyes y John Cage para establecerlo como un espacio resonante. Además, rastrea las influencias de la «4’33”» de Cage —una obra musical compuesta sólo por silencios— sobre diversas obras de arte contemporáneo.

            Bajo esta lógica, el Círculo de lectura tuvo por objetivo la aproximación a la escritura de corte académico en torno a las artes de la escucha y el silencio. Para lograrlo, me parecían insuficientes las aproximaciones escolares: leer textos en torno a un tema y las reglas de la academia, procesar estos cognitivamente con alguna estrategia de enseñanza-aprendizaje, y después producir un escrito. De ahí que inspirado por las ideas pedagógicas de Janet Muñoz Rosagel de Taller Multinacional, más las propuestas de Yolanda de la Garza López de Lara en torno a la estimulación de la escritura en estudiantes universitarios/as, logré concretar mejor un camino a seguir.

            Por lo tanto, más que aproximarme sólo como un docente al círculo, también era necesario hacerlo como creador. Además, la experiencia fue en línea, es decir, similar a la situación que te he planteado en el primer párrafo de esta invitación. En este sentido, era muy importante no sólo el compartir fechas, nombres u obras, sino también la estimulación de la escucha: el cuerpo como un campo de saber y de construcción de conocimientos. La idea de Cage sobre la escucha como una acción que ya en sí misma es creadora me llevaría por dicho camino.

            Con todas estas influencias es que la experiencia se constituyó en 2 ejes. Por un lado, la lectura y análisis del texto de Garriga y, por otro, la práctica de diversas experiencias de escucha y grabación de sonidos elaboradas por Hildegard Westerkamp, Murray Schafer y yo. Por otra parte, tuvimos la amable y entusiasta participación de Rocío Garriga bajo la forma de conversatorio on-line en torno al silencio en el arte contemporáneo, así como también el de Rolando Hernández —notable artista sonoro mexicano— en torno a la escucha.

            Además de tales experiencias, era necesario invitar a la escritura desde posturas libres y delirantes hasta las aproximaciones más ordenadas de la academia —pensar en el/la lector/a, construir preguntas indagatorias, conocer sobre investigación artística y formatos de citación, entre otras. Este viaje desde el delirio hasta la formalidad ayudaron a que al interior del grupo surgieran elementos de colaboración y diálogo: ¿qué podría haber sido más satisfactorio para un círculo en torno a la escucha, sino el surgimiento de redes invisibles que apelasen a una comunión sonora?

            Así, lo que leerás son los textos que se escribieron gracias a los procesos anteriores. Todo escrito adquiere su consagración al ser leído, al reproducirse dentro de otro espíritu que le regala su atención. Es por eso que ahora te los compartimos y los dejamos fluir dentro de ti. Podrás leer a personas de diversos lugares de México y América Latina provenientes de las artes visuales, la música, la danza, el teatro, y cada una de ellas tiene una forma particular de escucha que ahora te comparten en forma de texto. ¡Espero que las disfrutes y nos retroalimentes sobre lo que te han parecido!

            Para cerrar esta invitación tomé frases, de cada texto, cuyas ideas me conmovieron o me abrieron al delirio. Te las ofrezco como un estímulo para abrir boca, para abrir oreja, para abrir ojo, para abrir piel:

entrar en un diálogo con el silencio a través del cuerpo,
Si cada poro posee un oído.
La música es una metáfora espacial para albergar al sonido,
la escucha es un mundo de satisfacciones posibles que no deberíamos negarnos.
hacia un camino de indagación promisorio para comprender lo social desde la sonoridad.
de trabajo silencioso para poner en marcha de nuevo la vida cotidiana, de lluvia
lo que nos da miedo no presenta en realidad un cambio con lo que no nos da miedo.
guarda relación con nuestra memoria auditiva y experiencias íntimas.
el paisaje sonoro para relacionar la dolencia, el estrés.
la vorágine de elementos acústicos representan una significación en nuestra mente.
somos en realidad vibraciones, sonidos que pasan por nosotros.
olvidamos que por las noches bajo el susurro del viento, el silencio también se respiraba.
Entre más se concentra la atención se abren más canales para cada pequeño sonido.
Una especie de encarnación del silencio.
cuando nuestras voces internas estén silenciadas
los sonidos de lo que “no suena”. Los sonidos de la arquitectura como vibraciones.

            «¿A qué altura estaremos de esta navegación por un mar de silencio?» fue una de las preguntas que se hizo Ortega y Gasset durante su participación en el «Tributo a Mallarmé» propuesto por Alfonso Reyes en 1923, el cual consistió en permanecer 5 minutos en silencio en el Real Jardín Botánico de Madrid. Ahora tú que lees eres un/a navegante por estos textos en torno al silencio, al sonido, al ruido, a la escucha. Antes de ir a los escritos, lee el silencio:

Fabián Avila Elizalde

¡Te doy la más amistosa de las bienvenidas!

DE LAS CIUDADES INVISIBLES Y LA MEMORIA
por Sandra Leguizamon Estevez

¿CÓMO DANZAR 4’33»?
por Alejandra Trejo Poo

MÚSICA COMO METÁFORA ESPACIAL
por Andrea Sánchez

SONIDO ADENTRO / PULSIÓN SONORA. 
UNA APROXIMACIÓN A LOS ESTADOS DE ESCUCHA 
DESDE EL CUERPO, EL MOVIMIENTO Y LA DANZA
por Anahis Monges

LUNES DE SILENCIO: LUNES DE CARNAVAL
por Gabriela Infantes Alcalá

MÁS ALLÁ DE LOS BEATTS – ARTE DE LA ESCUCHA EN LOS DJS
por Claudia Britania

HACIA UNA INCLUSIÓN DEL CREADOR EN EL ARTE  SONORO
por Diego Bernaschina

HORRORES DE LA ESCUCHA
por Humberto Muñoz

LA MUSICALIDAD DEL SILENCIO EN LA IMAGEN ESTÁTICA
por Karina Pampo

PATRONES RÍTMICOS EMERGENTES DE LA ESCUCHA EN EL ESPACIO PÚBLICO
por Manuel Mendoza

PER / SONA
por Milagros Morandi

DELIRIO – ESCUCHA – MORATORIA SILENTE
por Nora Flores

EL SILENCIO COMO EXPERIENCIA INTERIOR Y EXPRESIÓN ARTÍSTICA EN TORNO A LA MUERTE
por or Sofía Boonil

EVASIÓN DEL SILENCIO
por Tania Romero

SILENCIO HOSPITALARIO: DESDE LA ESTRUCTURA HASTA LOS/AS QUE LO CONSTITUIMOS, ¿UNA DECONSTRUCCIÓN A TRAVÉS DEL ARTE?
por Lorena Salamendy


Te invitamos a experimentar con los paisajes sonoros que elaboraron los alumnos del círculo de lectura, actívalos al mismo tiempo y has un concierto

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