Retratos hablados: una obra dentro del contexto de las intervenciones sonoras recientes en la ciudad de México. Texto de Bárbara Perea sobre la obra de Laura Muñóz - Taller Multinacional

Retratos hablados: una obra dentro del contexto de las intervenciones sonoras recientes en la ciudad de México. Texto de Bárbara Perea sobre la obra de Laura Muñóz

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Recientemente, la joven artista colombiana Laura Muñoz (Bogotá, 1987) realizó una residencia breve en la ciudad de México, auspiciada por el IDARTES (Instituto Distrital de las Artes de Bogotá, Colombia) y la plataforma educativa interdisciplinaria Taller Multinacional: un esfuerzo con carácter autónomo con más de ocho años de operar y generar redes colaborativas fundado y lidereado por los artistas y gestores Fernanda Mejía (Bogotá, 1972) y Miguel Rodríguez Sepúlveda (Tampico, Tamaulipas, 1971).  La estancia de Muñoz concluyó con la presentación pública de la obra que produjo a raíz de sus exploraciones e investigaciones en la ciudad: una obra que empataba un paisaje sonoro multicanal con un video monocanal, proyectado en el patio de Ex Teresa Arte Actual en Noviembre de 2015.

La obra de Muñoz se suma a las intervenciones y obras de diversos artistas –Felix Blume, Israel Martínez, Lorena Mal, Jorge Ramírez, entre otros- que en tiempos recientes han abordado el problema de la memoria y la historia (entre otros temas) mediante el sonido en el contexto urbano; denotan, pues, un creciente interés por las prácticas sonoras en la ciudad que rebasa los espacios acotados y designados como propios de la experimentación sonora.

Retratos hablados se construyó cuidadosamente a partir de dos estrategias diferentes pero complementarias y en estrecha relación: por una parte, la compilación de entrevistas a habitantes de tres zonas específicas de la ciudad: Centro Histórico, Magdalena Mixhuca y Santa María La Ribera; barrios y localidades con su propia carga histórica específica dentro del contexto de la ciudad abordados desde las microhistorias de sus habitantes. La otra estrategia consistió en realizar largas derivas por la ciudad, de varias horas de duración, registrando sonidos durante todo el recorrido; los trayectos fueron precisamente armados a partir de las narrativas recopiladas en las entrevistas, con el objetivo de reconstruir las rutas para encontrar los sonidos que habitaban la memoria de los participantes.

La obra empata, pues, dos procedimientos muy distintos entre sí: el de la deriva de corte Situacionista para recolectar sonidos encontrados (equivalente sonoro al objet trouvé), al de la mirada microscópica dirigida e individual; un habitar construido a partir de los recuerdos y la memoria, traducida a oralidad, de una entidad corpórea específica. La obra convierte a la artista en coleccionista de sonidos y de memoria que reformulará en entramados particulares, mediados por la propia experiencia de la ciudad; una ciudad que la artista construye al andar, como lo señala Michel de Certeau en Artes de Hacer y el concepto de la ciudad como texto: Es “abajo” […] donde viven los practicantes de la ciudad. Como forma elemental de esta experiencia, son caminantes, Wandersmänner, cuyo cuerpo obedece a los trazos más gruesos y a los más finos [de la caligrafía]de un “texto” urbano que escriben sin poder leerlo. En ese divagar sin un rumbo fijo preestablecido, los sonidos surten un efecto cumulativo de gabinete de maravillas (Wunderkammer) presentando yuxtaposiciones, superposiciones y otros acomodos insólitos espontáneos que entretejen lo mismo un semáforo, señales de transmisión radial o televisiva con fragmentos de conversaciones que, como balas perdidas, van a dar a nuestros oídos; a ellos se suman los chirridos de silbatos de agentes viales con los tan obstinados como desafinados organilleros, tan ubicuos en zonas frecuentadas por turistas de esta ciudad: no es ningún secreto que la ciudad de México, como casi cualquier hipertrópolis, ofrece al oyente un rico entramado sonoro de capas, decibeles y fuentes tan variadas como complejas. La obra de Muñoz se construye y sucede abajo, entre los habitantes, a nivel de calle, opuesto a la perspectiva aérea que ofrecen las panorámicas de las urbes desde las alturas y vistas totalizantes. Refleja las experiencias individuales que sumadas forman comunidad y colectividad. Aunque el ejercicio se relaciona con un reconstruir la ciudad a partir de la memoria de los habitantes y encontrar esas anclas auditivas de la memoria en cada individuo, no obstante, el resultado se vuelve también un documento de un momento específico que mediante la fonofijación queda registrado.

Javier

Retratos hablados trae a la mente una obra con procedimientos e intenciones similares a ésta,  aunque de resultados muy diferentes. Otros paseos, otras historias, realizada por Tania Candiani en 2010 para la Fundación del Centro Histórico ofrecía a los participantes recorridos del Centro Histórico articulados a partir de las narrativas de algunos habitantes y sus recuerdos particulares; con estos relatos  y visitas guiadas ofrecía, asimismo, un contrapeso a las narrativas oficiales macrohistóricas de la celebración del Bicentenario de ese año, y si bien no es una obra con salida sonora, se construye de manera e intención muy similar a Retratos Hablados.

A la función de documento que puede cumplir Retratos Hablados, que aunque alterado por la artista para realizar composiciones multicanales, no obstante opera también en el registro de la inmediatez, quisiera contraponer una intervención sonora al paisaje urbano que si bien no precisamente sucede en un registro transhistórico, si pretende sintetizar un amplia escala de tiempo. Línea de tiempo, proyecto de investigación de Lorena Mal presentado en noviembre de 2015 en Ex Teresa Arte Actual dentro del marco de la muestra Traducir en acción: dibujo en proceso, colapsa 500 años de historia (del año 1,500 a 2015) sintetizados en 25 minutos y 45 segundos (o 3 segundos por año) de un concierto de campanas ubicadas en los campanarios de 12 templos virreinales del centro, como los testigos en bronce de los devenires históricos de la ciudad. Las partituras de este inusual concierto son: 42 líneas de tiempo que corresponden a 42 campanas de estos 12 templos, cada campana comienza a existir en la composición a partir de su fecha de fundición y existencia en el paisaje de la ciudad marcando un ritmo propio que es varias veces interrumpido por estos toques históricos que anunciaron un impacto o cambio de orden en la ciudad.

Las partituras marcan los distintos tipos de toque de campana empleados, identificando momentos claves para la ciudad, como las muertes colectivas por grandes incendios o a raíz de las epidemias que siguieron a las severas inundaciones del siglo XVII por ejemplo, o momentos culminantes de las grandes gestas como su capitulación en la guerra contra Estados Unidos o la entrada del Ejército Trigarante. El concierto, desde las alturas de los campanarios, sucedió discreto, tal vez poco comentado y percibido por los que a nivel de calle lo transitaron, y se amalgamaba con el resto de los ruidos de la ciudad: desde el punto de escucha en la terraza de un hostal aledaño a Ex Teresa Arte Actual, flotaba hasta nosotros el incesante bajo continuo de dos grupos de aguerridos concheros en franco sincopeo que servían de fondo a los toques de campana. En palabras de la artista, la intención era permitir que los objetos –las campanas- hablaran por sí solos en un ejercicio que rebasa la capacidad humana de memoria histórica individual. En este sentido, contrasta con la metodología e intencionalidad de Retratos Hablados en su abordaje de la noción de Historia.

Otro proyecto de corte microhistórico que guarda estrecha relación con Retratos Hablados es el proyecto de fanzine y de intervención sonora del espacio encabezado por Israel Martínez Voces. Santa María la Ribera. Producido desde el Museo Universitario del Chopo a partir de 2014 para, con y desde los habitantes de Santa María la Ribera, opera como un inventario de usos y oficios de la zona, historias particulares de los comercios ahí ubicados trazando con estos elementos un retrato de barrio. El fanzine se distribuía en la zona con una bicicleta (ahora es a pie) acompañado de sistema de sonido con megáfono para difundirse y atraer públicos: este ‘perifoneo’ es desde luego alusión a las constantes e icónicas arengas utilizadas por los diversos comerciantes ambulantes de la ciudad, particularmente los que se encuentran a bordo de vehículos, cada uno imprimiendo su sello particular y alusivo a la actividad desempeñada, servicio ofrecido o producto en cambio o venta. Es pues, no sólo un ejercicio de registro y recopilación, sino una intervención al paisaje sonoro urbano que de alguna forma modesta activaba redes y núcleos sociales de la zona al ofrecerles un material impreso gratuito. Los fanzines son también descargables en el sitio en red de la publicación Suplex y se acompañan de composiciones realizadas a partir de paisajes sonoros y grabaciones de campo realizadas en la zona y el material grabado que se usa en el megáfono para distribuir el fanzine http://www.suplex.mx/literature.html. En el número uno de Voces llaman la atención, por ejemplo, los registros de campo realizados por Israel Martínez en Respeto por el Espacio Aural, investigación para la cual hace medición de decibeles en espacios públicos y privados de la zona, de esta forma reiterando la génesis e interés por lo sonoro y los fenómenos de la escucha de la publicación al apuntar al problema de la contaminación acústica en la zona. Cabría señalar la aparente contradicción de sumarse a las múltiples fuentes sonoras al emplear el sistema de perifoneo, tal cual lo hacen los vendedores y practicantes de los más variopintos oficios. Aquí el nexo con Retratos hablados puede ser muy directo, ya que el arraigo de los oficios tradicionales en Santa María la Ribera destaca en ambos proyectos y se encuentra muy presente tanto en la memoria de sus habitantes como en su cotidianeidad; los distintos modos y estrategias de comerciar en la zona son evidentes en ambos casos, modos tanto fijos como móviles y son un aspecto fundamental de la vida del barrio en torno al cual se articula el tejido social mismo.  

En este tenor, cabe destacar dos proyectos más que recientemente estuvieron presentes en la exposición Polis Imagi-nada, presentada también en Noviembre de 2015 en el espacio autogestivo Quinto Piso; el primero comparte con Respeto por el Espacio Aural el abordaje al sonido a partir de la noción de ecología sonora. Ciudad Híbrida, de Jorge Ramírez, consiste de una investigación en espacios públicos de la ciudad para documentar los decibeles registrados en diversos sitios y lograr una cartografía de contaminación sonora en la urbe. La instalación es sobria y silente y se presenta como una gráfica tridimensional superpuesta al plano de la ciudad donde destacan los picos y valles de los decibeles registrados.  El segundo proyecto, de Félix Blume es una serie de intervenciones al sonido emitido por señales de tráfico en distintas ciudades, entre ellas Valparaíso y la ciudad de México. Los semáforos intervenidos son provistos con un dispositivo que convierte su señal acústica  –empleada para indicar a invidentes cuándo el semáforo peatonal señala que cruzar está permitido- en el bramido de un burro, sonido dislocado muy ajeno al contexto urbano. Semáforos Sonoros: sonidos de resistencia (2015), con sus distintivas señales hackeadas, es a la vez cómica y una reflexión acerca de los paisajes sonoros urbanos.  http://www.felixblume.com/sonidosderesistencia/  Sin una norma internacional de cómo es que los semáforos peatonales deben sonar, sus peculiaridades hacen que una grabación de campo sea inmediatamente identificable como perteneciente a tal o cual ciudad: un sello sonoro urbano distintivo. Blume, nada ajeno a las especificidades e idiosincrasias de un paisaje sonoro urbano, también produjo la magnífica composición Los gritos de México a partir de grabaciones de campo relacionados con actividades comerciales, de tránsito, celebración de la Independencia, festejos religiosos y, por supuesto, movimientos de protesta.  http://www.felixblume.com/los-gritos-de-mexico/ . Comparte, a su vez, con Retratos hablados, esa ‘voz de la ciudad’ que son los usuarios, peatones, agentes de tránsito, comerciantes ambulantes y demás habitantes para trazar una semblanza de la ciudad de México en un momento particular.

Retratos hablados se inscribe en lo que está resultando una rica veta de exploración sonora que combina diversas estrategias como intervención, recorrido, sonido encontrado, grabación de campo, entrevista y composición electroacústica en nuestra ciudad. Queda como registro de un momento particular: a la vez documento y obra y nos permite reflexionar acerca de la memoria histórica y del patrimonio intangible del sonido de una ciudad y sus habitantes. En este sentido, se inscribe también al centro de las discusiones del sonido como patrimonio y de la necesidad de documentar, registrar y estudiar los frágiles archivos sonoros del país y la necesidad de recuperar y preservar esos legados como asunto identitario fundamental.

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