COMUNIDADES ON LINE: ESPACIO DE COMUNICACIÓN Y ACCIÓN PÚBLICA

Hace unos años, la Universidad Iberoamericana fue la génesis de una revolución efímera titulada «Yo soy 132.» Durante las campañas electorales del 2012, un grupo de jóvenes se unió para reclamar el derecho a la libertad de expresión en las redes sociales, así como la democratización de los medios de comunicación. Activistas, músicos, productores y actores se sintieron identificados con la causa y empezaron a apoyar a estos jóvenes, hasta que se creó una comunidad de miles de personas al rededor de todo el mundo, lo cual contribuyó a que se unieran cientos de opiniones opuestas y escindidas y se establecieran discursos muy interesantes y subversivos; sin embargo, con la misma fuerza con que surgió, la revolución se desvaneció en el aire. A pesar de esto, Yo soy 132 demostró que es posible crear nuevos tipos de comunidades, y que la «viralización» de las ideas en las redes sociales puede constituir una herramienta que cohesione de manera perfecta con la militancia política callejera.

Este movimiento político constituyó un espacio de comunicación que hizo posible la creación de nuevas alianzas masivas, lo cual se demostró mediante la acción pública. Se demostró que la comunicación es un hecho dinámico que ya no sólo involucra argumentos bien fundamentados, sino que también involucra la movilidad y la acción multidisciplinaria. Muchxs de los que «presenciamos» este hecho, nos convertimos en emisores y receptores de información, ya que ante un acontecer «viral», resulta casi imposible no tomar partido y adoptar una postura específica.

Todxs conocemos la máxima de Ortega y Gasset «yo soy yo y mi circunstancia», lo cual significa que la historia no es solo eso, historia, sino que encierra indivudualidades. La historia nos crea mientras la creamos; la relación es mutua. La historia es un acontecer continuo y humano, en el que participan múltiples comunidades y espacios comunitarios que constituyen la totalidad de esta.

Roxana Samano